Fabiola llegó al día siguiente a mi casa cerca del
mediodía, mi mamá y mi hermano no estaban así que estaríamos solas.
Resultó que el trabajo en que quería que la ayudara no
era demasiado pesado, solo pasar notas.
—en realidad era una excusa para poder verte hoy — me
dijo sonriendo.
—pero… no tienes que inventar excusas — dije algo apenada
y bajando la mirada.
—también quería… aclarar algo contigo — me dijo en tono
más serió — aunque si tengo que entregar esta investigación y ya estoy un
poquito atrasada.
—y prefieres aclarar primero o avanzar el trabajo?
—el trabajo, te parece?
—lo que decidas está bien por mí.
—ok, trabajamos, luego platicamos — y nos pusimos a
trabajar (ella más que yo).
Era un trabajo de investigación que no entendía muy bien,
por lo que ella me ayudaba en lo que hacía (a pesar de que sería al revés). Sentía
que era más un retraso que una ayuda, y prácticamente lo que me tenía haciendo
era un resumen de unas hojas que traía impresas.
Estuvimos en mi cuarto haciendo la dichosa investigación
por un buen rato y nos entretuvimos en eso, tanto que no sentí que pasó del
tiempo hasta que llegó Cinthia.
—vaya, de verdad te hicieron interesarte en la química —
dijo en cuanto nos vio pero sentí que el tono que había utilizado era igual al
del día anterior, yo solo esperaba que Fabiola no se hubiera dado cuenta y mi
mirada reclamándole no se hizo esperar.
—solo la estoy ayudando con esta investigación… que por
cierto para qué es? — ignoré a Cinthia por unos segundos y solo veía a Fabiola
y ella, ante eso, solo se sentó en la cama enseguida de mí y fue cuando de
nuevo la volteé a ver.
—un trabajo de investigación para un laboratorio — las
dos la miramos interrogantes — es para una beca que están ofreciendo, hicieron
una convocatoria para ver a quien se la dan y, pues es una oportunidad muy
buena para entrar ahí — Cinthia y yo la vimos por unos segundos algo asombradas
y volteé a ver las hojas que tenía en la mano.
—es eso lo que estamos haciendo? — ella asintió — y no
temes que lo eche a perder? — ella sonrió.
—no, lo estás haciendo bien.
—bueno — Cinthia se levantó de la cama suspirando — venía
para ver si querías ir con Carlos pero como estas ocupada nos hablamos más
tarde.
—si — la mirada que Cinthia le dio a Fabiola me dijo que aún
se sentía desplazada por ella — te marco más tarde.
—ok, nos vemos… Fabiola.
—adiós — en cuanto Cinthia se fue Fabiola me miró
directamente — si quieres podemos dejar hasta aquí para que vayas con ella — la
miré pensativa.
—no, te dije que te ayudaría y lo hare… además Cinthia
esta de un humor medio raro últimamente.
—sí, lo noté — bajó su vista y siguió tecleando en la
laptop. Había notado que Cinthia le estaba haciendo mala cara y terminado con
mi esperanza de que solo yo lo notara.
—no le hagas caso.
—la ignoro?
—no, eso no sería buena idea — me miró profundamente y no
me quedó más remedio que decirle lo que pasaba — ok, te diré, pero queda entre
tú y yo, ok?
—como todo — me hizo una sonrisita algo torcida.
—que simpática — le aventé una almohada y ella solo rió.
—ok, perdona, bueno, dime lo que me ibas a decir.
—veras, Cinthia se siente… relegada? No sé si esa sea la
palabra adecuada, bueno, el caso es que siente como que… — Fabiola me miraba
directamente y yo solo daba rodeos — desde que apareciste en escena…
—Lulú — volteé a verla — dímelo tal cual, sin rodeos.
—Cinthia esta como… celosa de… ti — Fabiola me miró con
expresión confundida — sí, no me mires así, es cierto.
—pero… por qué? — me levanté de la cama suspirando y me
arrodillé frente a ella en el suelo.
—según ella, desde que nos conocimos la “reemplacé” contigo
— seguía viéndome confundida — se siente relegada por ti, ahora solo estoy
contigo, según ella, como ahorita que vino, por eso te hizo mala cara.
—ahh… pero… eso no es cierto, yo no busco desplazarla
como tu amiga.
—eso lo sabemos tu y yo… y puede ser que Sergio se lo haya
tratado de decir — me dio un golpecito con un lápiz en el brazo y le sonreí,
luego, retrocedí para recargarme en la cama — pero así se siente. Anoche traté
de decirle que no era el caso, pero al haberte encontrado aquí, creo que no importó
nada de lo que le dije ayer — Fabiola sonrió y no le dio mucha más importancia
al tema y continuamos con lo que hacíamos, ella más bien — si consigues la beca
en este laboratorio que pasara?
—pues con esa beca podré realizar algunos estudios sobre bacteriología
y después podrían contratarme.
—en verdad?, entonces sería muy bueno que la consigas… y
aun así te fías de lo que pueda estar haciendo? Me da como miedo que por mi
culpa no lo consigas.
—ya te dije, no te preocupes, lo que estás haciendo lo
estás haciendo muy bien.
—tienes demasiada confianza en mí — dije mirando de nuevo
las hojas que tenía.
—y tu muy poca en ti… lo bueno es que eres hermosa — la
miré y le sonreí tímidamente pero sin poder sostenerle la mirada y entonces
ella dejó la laptop en el suelo y se acercó a mí junto al pie de la cama,
arrodillándose frente a mí — y juegas como a nadie he visto jugar — empezó a
jugar con mi pelo que sacó detrás de mí oreja.
—no has de haber visto a muchos — Fabiola sonrió y yo la
volteé a ver.
—quisiera saber una cosa — la miré intrigada y puso me
pelo donde lo había agarrado, pero en eso sonó mi celular y ella solo me miró
resignada y me lo pasó.
—no, dime qué quieres saber — dije dejando que se fuera
la llamada.
—no, mejor atiende — de nuevo sonaba — no quiero que
digan que te mantengo alejada del mundo — dijo en tono sarcástico levantándose,
la detuve agarrándola de la mano, ella me vio con una mirada que no supe
descifrar, la llamada se perdió de nuevo.
—dime, que pasa? Desde ahorita querías decirme algo —
justo cuando abrió la boca para decírmelo el celular sonó una vez más.
—contesta — me quedé mirándola y ella fue y se sentó en
donde había dejado la laptop.
—bueno… porque no alcance a contestar… si, que te
dijo?... en serió?... si, si me dijo… mmm, no se… si, aquí esta… pues yo te
aviso… ok bye — Fabiola no me dijo nada cuando colgué, solo me miraba — era
Sergio — las dos nos veíamos en silencio — seguimos? — dije de pronto y ella me
sonrió asintiendo.
Estuvimos un buen rato más haciendo su trabajo y de vez
en cuando me surgían dudas de lo que tenía que hacer pero ella muy
pacientemente me explicaba. Mientras seguía con las hojas que me había dado
haciendo algunas anotaciones y en un momento dado sentí que Fabiola se quedó
mirándome fijamente.
—no es que puedas cambiar la raqueta de manos con
facilidad — dijo aun mirándome fijamente y yo volteé a verla un poco confundía
— eres ambidiestra, escribes con las dos manos — le sonreí asintiendo — porque
no me lo dijiste antes que te dije lo de la raqueta? Debiste pensar que era una
tonta.
—no… casi nadie se da cuenta, además no es algo que ande publicando,
“hola soy Luisa y soy ambidiestra”.
—no, creo que no, pero aun así debiste decírmelo, me siento
algo tonta.
—no, no te sientas así, Cinthia no se dio cuenta hasta no
hace mucho… de hecho eres la primera que se da cuenta tan rápido.
—que más puedes hacer con las dos manos? — se había
entusiasmado con eso y se acercó a mí como hacía rato, arrodillándose frente a
mí.
—no lo sé — sonreí nerviosa — a veces me pinto con las
dos, dependiendo que tan apurada este… me peino, escribo, todo, de hecho, a
veces uso la izquierda y a veces la derecha.
—que practico — acomodó mi pelo detrás de mis orejas de
nuevo y volvió a su laptop y seguimos en lo que estábamos hasta que después de
dos horas la cerró de golpe.
—ya me cansé — me veía de modo extraño — tu no?
—pues… no, la verdad no, tu eres la que hace el trabajo
pesado.
—prefieres seguir?
—si tú quieres, no sé exactamente cuándo debas
entregarlo.
—aún tengo tiempo y ya casi lo acabamos, quieres salir?
—ok — dije algo titubeante — a dónde quieres ir?
—pues con tus amigos, que te parece?
—quieres ir ahí en serió? — pregunté dudosa.
—sí, pero solo con una condición.
—cuál?
—no me vayas a dejar sola.
—no — me reí.
—pero en serió, no vaya a ser que Cinthia me linche o
Sergio quiera volver al ataque — solté una carcajada — no te rías — se puso
sobre sus rodillas y se acercó a mí para golpearme con la almohada que le había
aventado hacía rato, me hice a un lado y terminé recargada sobre mi codo
derecho, lo cual aprovechó muy bien y se puso sobre mí besándome y provocándome
de nuevo esa sensación de estar en las nubes, dejándome sin aliento hasta que
el celular sonó de nuevo — ese celular tuyo, terminaré aventándolo por un
puente — le sonreí y contesté.
—bueno… si… es la segunda vez que me hablas para eso…
bueno… yo sé… ok… si en serió, deja de molestar… bye — colgué y Fabiola ya
había empezado a guardar todo en su mochila — bueno, parece que si tendremos
que ir.
—tendremos?
—si — puse una gran sonrisa en mis labios — tendremos,
fuiste requerida — una vez que guardó todo nos fuimos a casa de Carlos.
En su carro, de nuevo en el estéreo se escuchaba muse,
pero ahora era uprising.
—que buen gusto tienes.
—lo sé — me pellizcó el cachete suavemente.
—me refería a la música.
—lo sé — sonrió divertida.
Estuve al lado de Fabiola toda la noche justo como me
había pedido. Sergio estaba también por ahí, pero ya no estaba en el plan de
antes, o al menos se había estado absteniendo. Pero por otro lado, Cinthia no
se había acercado a mí en todo el rato que llevábamos ahí, evidentemente estaba
sentida conmigo, por lo que decidí dejar a Fabiola con Sergio sola (a pesar de
sus insistencias de no hacerlo) y fui a hablar con ella.
—no quiero que te pongas así conmigo — le dije en cuanto
estuve a su lado.
—así como? — actuaba como si no pasara nada, al menos lo
trataba, no quería que me diera cuenta que seguía celosa, pero alcanzaba a
captar cierto recelo en su voz.
—sé que estas enojada conmigo.
—no, no estoy enojada — ni siquiera me miraba.
—mira, ella jamás te va a suplantar, tu eres mi mejor
amiga — le dije agarrándola del brazo para que volteara a verme.
—pues pareciera que tienes una nueva mejor amiga — ahí
estaba, no había podido controlarse, si tan solo supiera que no tenía esas
intenciones y que no debía de preocuparse.
—no, no seas tonta, las cosas no son así.
—es que siento que me hiciste a un lado — su tono de voz
había cambiado, ya no estaba a la defensiva conmigo.
—sí, perdón por eso, no lo hice a propósito, pero es que
me pasaron demasiadas cosas al mismo tiempo.
—y por qué no me dijiste nada?
—pues… creí que podría resolverlo sola.
—ok — volvía ese recelo a su voz.
—estamos bien? — ella asintió pensativa y después me
abrazó fuertemente. Néstor se acercó en eso a nosotras y nos abrazó a las dos.
—ya hicieron las paces?
—ya… cállate — le dijo Cinthia.
—ya puedes dejar de tratar con desdén a Fabiola? — Cinthia
me sonrió y asintió — y tú también, ya sé que le haces mala cara.
—la seguirás trayendo? — preguntó Néstor.
—a veces, no soy yo, es Sergio quien la solicita — Cinthia
asintió riéndose.
Luego de eso, Cinthia sugirió que fuéramos a rescatar a Fabiola
de las garras de Sergio y cuando llegamos le ofreció un vaso de whisky muy
amablemente, ella aceptó algo sorprendida y me volteó a ver, le sonreí y el
resto de la noche estuve libre de tensión, salvo ocasionalmente cuando Fabiola
me tocaba, no importaba que fuera un leve toque o accidental, eso me ponía
bastante nerviosa que se dieran cuenta de lo que realmente pasaba entre las dos.
Cerca de la una, cuando ya todos estaban más que alegres,
y yo iba en camino hacia allá, Fabiola me alejó un poco de todos.
—estas bien? — me preguntó presionándome el codo
suavemente provocándome un hormigueo que fue recorriendo mi brazo hasta llegar
al pecho haciendo que mi corazón se acelerara.
—sí, bastante — respondí sonriendo como una tonta.
—estás segura?
—si, por qué? Me dirás lo que me has querido decir toda
la tarde y no te animas?
—ok, está bien — sonrió nerviosa.
—entonces? — se quedó dubitativa viéndome.
—pues… — se acercó para susurrarme al odio, lo que
provocó que sintiera una revolución en mi estómago — solo quisiera saber cómo
estamos? — volteé a verla confundida y casi toco sus labios, volteé a ver hacia
los demás un tanto asustada, pero ellos estaban en lo suyo y parecía que no nos
tomaban en cuenta — tu y yo.
—pues… bien — me miró reprochándomelo — es broma… no sé… dímelo tú.
—yo sé lo que quiero pero creo que eres tú la que no lo
sabe — la miré con expresión seria — yo te dije lo que siento por ti y quise
darte tiempo para que lo asimilaras, pero no puedo estar sobre castillos en el
aire.
—no, no puedes, pero yo tampoco puedo darte una respuesta
en este momento, no una que te satisfaga.
—no quiero que busques complacerme… solo quiero saber en
dónde estoy parada.
—no puedo, ya te dije… lo único que puedo decirte es que
desde que me besaste la primera vez no dejo de pensar en eso, me moviste la
tierra cuando lo hiciste y ahora cuando estoy cerca de ti mi corazón pareciera
que quisiera salírseme del pecho, me haces temblar de pies a cabeza y apenas
puedo controlarme… y aun así ni siquiera yo sé dónde estoy parada — Fabiola
solo se quedó mirándome pero Cinthia se acercó a nosotras en ese momento.
—que hacen acá? vengan con nosotros — tuvimos que dejar
inconclusa la discusión, discusión que continuó en el carro de Fabiola, de vuelta
a mi casa, justo donde nos habíamos quedado.
—ni tu ni yo podemos estar así — solo la escuchaba —
tienes que aclarar tus pensamientos.
—lo sé.
—por qué no tratas de decirme que es lo que pasa, yo
puedo ayudarte.
—por qué no sé qué es lo que me pasa — empecé a exaltarme
y ella lo notó.
—ahora que pienso en como actué despectiva con ella no sé
cómo pudo quedarse conmigo, la traté muy mal.
—la verdad si — dijo Thomas en tono de broma.
—no te preocupes — me dijo en un tono demasiado calmado —
no tienes que preocuparte de nada — no sabía a lo que se refería exactamente,
pero parecía decidida — ya lo descubrirás — me dejó en mi casa y esta vez no se
despidió como acostumbraba, yo solo me bajé del carro y entré a mi casa sin
decirle nada, ni siquiera volteé a ver.
Y luego, desde que despertara, estuve dándole vueltas al
asunto y seguía sin tener ninguna respuesta que darle. Fabiola no me llamó ni
me mandó mensaje ni nada, y yo, al no tener nada que responderle, tampoco lo
hice. Creía entender su postura, yo no podía aclarar lo que sentía y ella no
podía estar así conmigo, pero cerca de las nueve de la noche, mostró signos de
estar viva y me mandó un mensaje al fin:
Estuve pensando las cosas y evidentemente necesitas tiempo y espacio
para que te des cuenta de quién eres realmente y que es lo que quieres. Como ya
te dije, tú ya sabes lo que siento por ti y pienso que no debí decírtelo, pero ya
nada puedo hacer al respecto, solo te pido que, por favor, no me lastimes en el
proceso.
No le contesté, y por el
contrario seguí en mi estado aletargado en mi cuarto hasta que me quedé
dormida.
Cinthia llegó al día siguiente
por mí y me sacó de la cama, al parecer el papá de Carlos había desistido del
castigo y lo había dejado salir, así que decidieron que fuéramos a comer y
después veríamos que haríamos.
Llegamos al decker, y para Cinthia fue bastante obvio que
algo me pasaba, empezó a tratar de animarme pero yo no reaccionaba mucho.
—qué pasa? Porque estas tan
seria y distante.
—nada, no pasa nada — le dije pero
con la mirada que me hizo supe que no me había creído.
—discutiste con Fabiola? — la
miré intrigada — bueno pues es que no la trajiste hoy y ayer parecía que estaban
discutiendo.
—no, no pasa nada con ella.
—mira, si es porque estuve haciéndole
la guerra no te preocupes, es que estaba un poco celosa de ella, pero en
realidad me cae bien — solo sonreí — además es divertido ver como Sergio se la
pasa junto a ella a pesar de que ya le dijo que está saliendo con alguien.
—eso le dijo?
—sí, Sergio me dijo que le
preguntó, de hecho, tú estabas con ellos cuando le dijo, no? — asentí dándole
la razón.
—ya recordé.
—entonces?
—no te preocupes, estoy bien.
—ok, yo le hablare a Fabiola
para decirle que venga — la miré confundida — lo que quiero es que no estés tan
seria.
—no, ya te dije, no es nada —
y de cualquier forma no podrías hacer nada, pensé — ya se me pasara.
—ok, más vale, si no, Sergio y
Néstor te obligaran — me dijo sonriendo y siguió comiendo.
Una vez que terminamos de
comer, decidieron que nos quedáramos ahí, como estábamos en la parte del bar a
la hora que anocheció el ambiente del lugar cambio totalmente y nosotros seguimos
bebiendo, últimamente lo hacíamos demasiado. No sé si los demás trataban de
recuperar lo que no habíamos podido tomar mientras entrenábamos, pero casi
todos los días terminábamos así. Y lo peor, yo no debía de estar haciendo eso,
debía de estar descansando y entrenando.
Al pasar la noche y las copas
dejé de lado los pensamientos que me atormentaban, y de hecho comencé a
pasármela bien, como había dicho antes, nada que una buena terapia de alcohol
no arreglara.
Terminé llegando a mi casa
algo tarde y bastante mareada, y Cinthia se quedó conmigo porque estaba peor
que yo y no podía manejar.
Y como era de esperarse, al
otro día nos despertamos tarde, cerca de las doce y decidimos ir a desayunar
algo para la cruz que cargábamos, pero mi mamá nos detuvo en seco bajando las
escaleras.
—adónde van? — nos preguntó
con tono serió.
—a… dar una vuelta — le dije
algo atontada todavía.
—no señoritas, no las dejare,
se han portado bastante mal — tocaron la puerta en ese momento y mi mamá fue a
abrir, era Sergio.
—que hacen ahí paradas? — dijo
Sergio algo confundido al vernos en las escaleras paradas después de saludar de
beso a mi mamá.
—no Sergio — le dijo mi mamá
antes de que pudiéramos decir algo — estas niñas estarán castigadas, así que
mejor regresa por donde viniste.
—porque? si nunca se portan
mal.
—anoche llegaron más que
servidas de tragos, te parece una conducta apropiada? Además, Luisa tiene que
comportarse, no creo que le parezca divertido a tu nuevo agente lo que estás haciendo.
—tiene razón — le dijo Sergio
— pero si les levanta el castigo yo cuidare de ellas.
—y quien cuidara de ti Sergio?
eres peor que ellas — el tono de mi mamá ya era más de broma que de enojo y
supimos que nos habíamos librado de esta.
—entre todos nos cuidamos — mi
mamá sonrió resignada.
—váyanse ya, no me digan más
mentiras por favor — mi mamá se fue a la cocina y nosotras salimos de mi casa.
Nos fuimos en el carro de
Sergio buscando algo para sentirnos mejor, ya que él también estaba igual.
—deberíamos descansar, por lo
menos un día — les dije con los ojos entrecerrados, a pesar de traer los lentes
obscuros, el sol me tenía casi derrumbada en el asiento 3 todos los días hemos
estado tomando, eso ya es exceso.
—sí, puede ser, pero como el
entrenador nos tenía prohibido hacerlo ahora tenemos que recuperar el tiempo —
justo lo que había pensado.
—y tenemos que acabarnos la
reserva de la ciudad en eso? — preguntó Cinthia con algo de sarcasmo.
—ok, hoy no tomaremos — dijo
Sergio cediendo al fin al vernos unidas en esto.
—sí, aunque los demás se
opongan debemos imponernos nosotros — le dijo Cinthia con tono de convicción
que probablemente no sentía — no vaya a ser que le arruinemos la oportunidad a Luisa
con su agente — se rió al decirlo.
Después de comer nos sentimos
mucho mejor los tres y fuimos a dar la vuelta por la ciudad, ninguno tenía
ganas de salir. Dieron las nueve de la noche y fue cuando le dije a Sergio que
me llevara a mi casa, estaba cansada y mis ánimos aun no arribaban del todo. Al
llegar, Cinthia subió a su carro y se fue, y Sergio hizo lo mismo, entré y me
encontré a mi mamá estaba en la cocina.
—vaya, por fin llegaste temprano
esta semana — sonreí y le dije que me iría dormir, así sin más. Entré a mi
cuarto, me puse la pijama y me metí a la cama. Prendí la tele para verla un
rato pero la apagué pronto pero no me quede dormida inmediatamente, di unas
cuantas vueltas hasta que el sueño me venció.
Y fue Cinthia quien de nuevo
llegó a sacarme de la cama, yo aún no me había despertado, era como si quisiera
ganarle el tiempo a Fabiola.
—vamos, has estado este par de
días muy desanimada, vamos a comer, Sergio no tarda en llegar por nosotras,
mejor metete a bañar.
—pero no tengo ganas de salir.
—solo iremos a comer.
—prométeme que no haremos nada
en la noche.
—sí, nada, tampoco tengo ganas
de salir, esperemos mejor a mañana.
—ya veremos — me metí a bañar
y en eso Sergio llegó.
Comimos en el decker de nuevo,
pero esta vez con la sentencia de no alargarnos como siempre.
Casi terminando de comer,
Néstor le marcó a Cinthia y Lorena me marcó a mí. Tanto Cinthia como yo les
dijimos que ahora fuéramos al cine, Lorena estuvo de acuerdo inmediatamente
pero Néstor si puso algo de resistencia pero luego aceptó, ya estando nosotros
de acuerdo, con Carlos y Jorge no sería tanto problema.
Nos vimos en el cine y una vez
ahí empezamos a ver cuál película veríamos. Sergio, Carlos y Néstor querían ver
la de atracción peligrosa, Jorge y
Lorena querían ver sepultado y Cinthia
y yo queríamos ver sucker punch, solo
a nosotras nos gustaban esas películas fantasiosas y las de ciencia ficción. Alex
me llevaba a verlas, aunque no le gustaban mucho, pero ahora generalmente iba
con Cinthia, aunque de vez en cuando Néstor nos acompañaba.
La de atracción peligrosa
estaba agotada, sepultado a nadie más nos llamó mucho la atención, por lo que
la descartamos sin ver si quiera el horario, la única disponible fue la sucker
punch, así que Cinthia y yo nos salimos con la nuestra y entramos a ver esa, y,
al contrario a lo que pensaban todos, la película estuvo bastante divertida. Me
había distraído en el cine pero cuando me pareció ver a un amigo de Fabiola de
lejos (aunque no estaba segura que fuera él, pues no conocía mucho de su
círculo amistoso) lo único que consiguió fue recordarme lo que estaba pasando
con ella y durante la cena volví a
estar distraída a todo lo que pasaba a mí alrededor.
—es todo, préstame tu celular —
miré a Cinthia confundida — necesito hacer una llamada — lo saqué de la bolsa y
se lo di. Ella empezó a buscar los contactos y luego se me ocurrió a quien
quería marcarle.
—serias capaz de hablarle en
serió? — dije nerviosa.
—por lograr que vuelvas a ser la de antes? Sí.
—ok, voy a dejar el mal humor
detrás.
—eso ya me lo dijiste antes.
—pero esta vez es en serió —
de pronto, y gracias a Cinthia, veía las cosas más claras y creía saber qué es
lo que tenía y quería hacer.
—ok — Cinthia me devolvió el
celular un tanto dudosa pero siguió platicando con los demás, una plática a la
que me uní, solo que después de un rato le dije a Sergio en el odio que me
prestara su carro.
—pero nos dejaras aquí — dijo
provocando que Cinthia se diera cuenta de lo que le pedía.
—Néstor o Carlos los pueden
llevar.
—préstaselo — le dijo Cinthia
sorprendiéndome — tiene que ir a hacer las paces — me guiñó un ojo en
complicidad, sabría Cinthia lo que realmente pensaba hacer?
—ok — sacó sus llaves del
pantalón no muy convencido y me las dio.
—te marcó más tarde para
devolverlo — salí de ahí sin saber exactamente lo que iba a hacer, solo me subí
al carro, acomodé el asiento a mi estatura y arranqué y empecé a manejar sin
rumbo mientras luchaba por sacar mi celular de la bolsa, hacía unos días, desde
la última vez que vi a Fabiola y su mensaje. Mi bolsa me lo estaba poniendo
difícil y no podía encontrarlo así que dejé de buscar mi celular desesperada y me
dirigí a su casa sin más.
Me estacioné afuera al llegar pero
no sabía qué hacer, no sabía si estaba en su casa o si había salido a algún
lado o si estaba dormida, en resumen, no sabía nada, solamente sabía lo que
quería… por fin. Me bajé del carro y estando frente a su puerta el valor que
había tenido de pronto me había abandonado y pensé mejor las cosas, pues a
decir verdad era algo tarde, no todos salían todas las noches como nosotros. Me
devolví al carro y empecé a buscar de nuevo mi celular pero no lo encontraba y
me senté en el asiento del copiloto resignada y pensando donde lo pude haber
dejado y solo miraba el tablero cuando de repente siento que vibra en la bolsa
del pantalón, era un mensaje de Cinthia.
No te preocupes si no puedes volver, lo
entiendo, solo asegúrate de no seguir haciéndome a un lado, tú serás siempre mi
amiga y eso nunca cambiara por nada del mundo, sin importar que pase.
Era como si lo supiera, o al
menos lo sospechaba, me asustaba un poco ese hecho y definitivamente tenía que
averiguarlo mañana sin falta, pero por lo pronto marqué el número que quería
realmente marcar.
—bueno.
—estabas dormida?
—no… estoy terminando la investigación.
—entonces… te marcó después…
—¡NO!, que pasa?
—segura que no te interrumpo?
—jamás — mi corazón latía muy rápido.
—necesito… — se me atoraban
las palabras en la garganta, como esperaba decir lo que venía a decirle si no
podía articular palabra.
—sigues en el cine? — su amigo era más rápido para chismear que yo
en decidirme en venir.
—no… estoy afuera de tu casa
de hecho — escuché como se levantaba e imaginé que estaría asomándose por la
ventana.
—no veo tu carro solo…
—es de Sergio.
—que estás haciendo con el carro de Sergio?
—no traía el mío y se lo pedí
prestado pues de pronto sentí la necesidad de decirte algo que no podía esperar
más tiempo… — en eso escuché que se abría la puerta de su casa y Fabiola salía
en pijamas, había bajado muy rápido.
—que sucede? — bajé mi
celular, ella también y caminó hacia el carro acercándoseme. No sabía por dónde
empezar.
—es que… resulta… pensé… no
se… — los pensamientos se me enredaron de pronto y solo podía balbucear
incoherencias y me rascaba la cabeza con la mirada perdida. De pronto me tomó de
la mano y me bajó del carro y agarró mi cara entre sus manos.
—relájate… respira y ordena
tus pensamientos— creí sentir que sus manos le temblaban, pero no estaba
segura.
—ya lo hice — por fin, algo coherente —
descubrí que es lo que quiero — sus ojos me miraban expectantes — y quiero…
estar contigo, no sé si este lista para gritárselo al mundo, pero sí sé que no
puedo dejar de pensar en ti — no dijo nada de momento, solo me miraba y yo solo
pensaba que era demasiado tarde.
—y solo te tomó tres días
averiguarlo — dijo sonriéndome de pronto.
—es mucho tiempo?
—para mí fue una eternidad —
se acercó y me besó y yo rodeé su cintura con mis brazos — no estabas tomando?
—no.
—me lo dices en tus cinco
sentidos? — asentí y me sonrió con una sonrisa que me iluminó la noche — cuando
no me contestaste el mensaje pensé que todo había acabado antes de empezar.
—estaba confundida… — me
interrumpió besándome.
—estas asustada? — no necesité
contestarle, ella sabía de antemano la respuesta — no tienes que preocuparte,
yo te voy a cuidar — no podía hacer que mis manos dejaran de temblar, Fabiola
soltó mi cara y las tomó entre las suyas por detrás de su espalda y apoyó su
frente en la mía — no tenemos que hacer nada que no quieras, incluso estar
siempre… en silencio — separé mi frente de la suya y la miré directo a los ojos
— lo único que quiero es estar contigo — soltó mis manos y me agarró la cara de
nuevo — no me vayas a traicionar jamás — sonó más como una súplica, casi al
borde del llanto.
—jamás lo haría — diciéndole
eso la besé, era el primer beso que yo le daba, era el beso más grandioso que
jamás había dado y se lo estaba dando a ella. Me asustaba decirlo, sí, pero más
me asustaba el hecho de estar descubriendo que yo también me estaba enamorando
de Fabiola y no era nada físico… era puro y verdadero amor.
Estuvimos un buen rato afuera
de su casa abrazadas y con los labios conectados hasta que un ruido me hizo
reaccionar asustándome.
—cálmate, solo es el vecino…
quieres entrar?— me llevó de la mano y trató de guiarme dentro de su casa.
—no, probablemente es mejor
que me vaya ya — yo seguía volteando asegurándome que no estuviera nadie
alrededor.
—no creo que sea lo más
prudente, tus manos siguen temblando demasiado y no puedes manejar así.
—no creo que no pueda manejar,
solo voy a mi casa — le dije frunciendo el ceño con una sonrisa algo torcida.
—no, confía en mí, no puedes —
Fabiola no podía dejar de sonreír y dejé que me llevara dentro de los dos
pilares que protegían la puerta y me recargó en la pared — ven, entremos — su
sonrisa era enorme, me tenía deslumbrada, como hipnotizada.
—no, es mejor que me vaya,
mañana nos vemos mejor.
—qué diferencia hace de ahora
a mañana?
-realmente ninguna, pero es
que no sé porque me siento algo cansada.
—la película fue demasiado
extenuante?—– su tono estaba cargado de sarcasmo.
—que chismoso es tu amigo, más
tarde yo en decidirme en venir que él en hablarte — Fabiola se rió.
—si te tardaste una eternidad —
me reí de su expresión — no te vayas, además necesito que me ayudes con el
trabajo.
—ok—– terminé cediendo — pero
solo un ratito — subimos a su cuarto.
Una vez en su cuarto tratamos
de continuar con su trabajo, Fabiola incluso se sentó en el escritorio para
seguir en la laptop y yo me senté en la cama y seguí haciendo lo que había
estado haciendo la última vez pero me era difícil concentrarme y Fabiola se dio
cuenta de eso, por lo que se levantó del escritorio, me quitó la carpeta que
tenían las hojas de su investigación y los dejó caer al suelo sentándose junto
a mí en la cama sobre su pierna dejando su rodilla derecha sobre mi pierna y
tomó mi brazo para pasar sus dedos por él.
—así no creo que termines
pronto.
—no… mañana me pondré al
corriente — no podía dejar de sonreír, tenía que dolerle los cachetes y yo sin
poder contenerme puse mi mano libre sobre su cara para ver si tenía algún tipo
de calambre o algo, pero ella se me acercó al yo hacerlo y me besó, me recostó
en la cama y se colocó sobre mí recargando su barbilla en mi pecho.
—entonces… dónde estamos? — me
preguntó de nuevo y yo solté una risita.
—en donde quieras estar — le
contesté mientras su mano derecha entrelazaba mi mano y con la otra jugaba con
mi pelo sacándolo detrás de mí oreja, como la última vez.
—donde es eso?
—justo aquí… tu y yo, sin
nadie más — volvió sonrió.
—entonces… somos una pareja? —
por fin lo había dicho y mi corazón se había sobresaltado al escucharla y temí
que su barbilla se diera cuenta de eso.
—sí… somos una pareja — le
dije sonriendo y sustituyó su barbilla en mi pecho por su oreja, ahora si era
seguro que escucharía el palpitar de mi corazón.
Nos quedamos así, recostadas
en su cama un buen rato, ella jugaba con mis manos hasta que me quedé dormida
sin darme cuenta.
Me desperté sobresaltada de
momento al desconocer la cama, pero
cuando vi a Fabiola recostada junta a mí recordé rápidamente lo de la noche anterior.
—no puede ser que me quedara
dormida — dije levantándome intempestivamente — qué hora es?
—van a ser las 6, de verdad
que estabas cansada.
—sí, te dije... donde están
mis llaves?
—las puse allá — señaló el escritorio,
junto a la laptop.
—me va a matar mi mamá, porque
me dejaste dormir tanto? — los lentes de contacto me lastimaban y veía todo
borroso.
—por que en verdad te veías
cansada y estabas durmiendo tan plácidamente que no quise despertarte.
—no tendrás algunas gotas o
algo así? — me miró algo confundida — bueno, me pondré un poco de agua — fue
rápido y trajo un poco y me ayudó a humedecer los ojos — me voy — me levanté y
bajé las escaleras con Fabiola detrás de mí — nos vemos más tarde… si es que no
me matan.
—ok, nos vemos — me besó — Sergio
no se enoja por su carro?
—no — fruncí el ceño pensativa
— no creo… de todos modos si está enojado ya me ayudaras a que se le pase — sonreí
traviesamente y ella hizo un gesto que no distinguí bien.
—no puedo, yo ya estoy con
alguien — sonrió como niño.
Me subí al carro y me fui
directo a mi casa esperando que nadie se hubiera levantado aun. El carro de
Cinthia ya no estaba. Entre sigilosamente, parecía que nadie se había despertado
aun así que subí rápido a mi cuarto, me desvestí y me puse la pijama, me quité
los lentes y me acosté en la cama volviéndome a dormir casi de inmediato.
Volví al mundo cerca de las
doce y cuando bajé mi mamá estaba en la cocina y me esperaba.
—de quien es el carro de
afuera? — a veces mi mamá era medio metiche.
—de Sergio.
—se le olvidó? —preguntó
sarcásticamente.
—no… me lo traje yo.
—tan mal se puso?
—no, de hecho no, pero tuve
que irme temprano para… arreglar unas cosas y se lo pedí y ya me dio algo de
flojera llevárselo anoche.
—quieres desayunar? — me dijo
después de quedar medio conforme con mi explicación.
—un poco de fruta y me esperó
a la comida.
—ok — me sirvió un poco de
papaya, manzana y pera junto con un vaso de leche y no dijo más, no se había
dado cuenta a qué hora había llegado.
Y al rato me marcó Sergio
buscando su carro.
—por qué no volviste?
—Cinthia te dijo que era muy
probable que no lo hiciera.
—no, no me lo dijo.
—bueno, lo insinuó, no te
enojes y veras que se te recompensará enormemente.
—cómo?
—no lo sé la verdad, ya se me
ocurrirá algo.
—más te vale, Cinthia maneja fatal y no me quiso dejar manejar a mí, yo
no sé cómo puedes tu andar con ella en el volante.
—es cuestión de costumbre.
—a lo mejor… ven por mí y luego vamos a comer no?
—ok, pero antes le pondré el
chisme a Cinthia.
—no… no lo hagas.
—lo pensare, voy en un rato —
pero lo primero que hice fue ir por
Cinthia, quien se subió hablando con Lorena por celular.
—no… si deberíamos… pues acaba de llegar por mi… si es
que creí que era Sergio… porque se me
olvidó que se llevó su carro ayer… bueno pasamos por él y luego vamos por ti. Creo
que Lorena quiere repetir lo de ayer, ya
no quiere antrear.
—pienso igual que ella.
—no creo que quieran ir al cine de nuevo.
—ahorita vemos si los convencemos… y espero que sí, mis
ojos parecen ya de elefante con tanta desvelada.
—oye por cierto, dime qué pasó? —la miré confundida — con
Fabiola, fuiste con ella ayer, no?
—si — le dije apenas y algo nerviosa pero mi celular me
salvó y Cinthia hizo una mueca de desenfado, era mi nuevo agente.
—que pasa contigo?
Has estado entrenando?
—si… no como de costumbre pero si — le mentí mientras
arrancaba el carro.
—deberías de
hacerlo como siempre, es más, el doble, que por cierto, eso me lleva a lo que
te quería decir, necesito que nos veamos, quiero presentarte a alguien para ver
si te agrada y que sea tu nuevo entrenador, estas libre ahora?
—si… a qué hora?
—pues que te parece
en dos horas? — miré el reloj, eran las 2.
—ok.
—perfecto, te veo
en el decker.
—ok, bye.
—quien era? — me preguntó Cinthia en cuanto colgué.
—el agente.
—quiere que lo veas?— asentí — cuando?
—en dos horas.
—y por qué le dijiste que ahora?
—y querías que le dijera que mejor mañana porque a lo
mejor ustedes me llevaban de fiesta?
—probablemente eso no hubiera sido buena idea, deja que
te conozca por si solo — en eso llegamos con Sergio y ya no esperaba afuera, se
subió al carro a la parte de atrás y después
fuimos a casa de Lorena — entonces tendrás que dejarnos?
—sí, un rato, pero luego los alcanzaré… me prestaras tu
carro de nuevo? — miré a Sergio por el retrovisor sonriéndole y él asintió
devolviéndome la sonrisa.
Llegamos por Lorena y de ahí nos fuimos al tonic a pesar
de ser algo temprano.
—el hecho de que vengamos aquí no quiere decir que
sigamos de largo la fiesta — les dijo cuándo estacionábamos.
—si — saltó Lorena desde atrás — por qué mejor no vamos a
otro lado? Aquí no está padre el ambiente a esta hora.
—a dónde quieres ir? — le pregunto Sergio cruzándose de
brazos.
—burguer King es lo más rápido — le dije antes de que
Lorena contestara y sabiendo que no era opción viable.
—ok, de ahí vamos a casa de Néstor… Luisa a burguer King —
me dijo dejándome asombrada de que hubiera aceptado, así que no le dije nada
por su bromita.
Una vez que estuvimos en casa de Néstor, y se dio la hora
en que tenía que verme con el agente, me fui en el carro de Sergio. Resulta que
al llegar ellos ya estaban ahí, me presentó con el susodicho, Alberto Castañeda,
era como de unos 35 años.
Después de las presentaciones empezó la conversación en
torno a mi desempeño y entrenamientos. El agente me dijo que ordenara, pero yo
ya había comido y solo pedí una coca cola, que después se convirtió en dos y
luego en tres. El tal Alberto Castañeda no me desagradaba del todo, pero había
algo que no me terminaba de gustar, solo que en ese momento no dije nada, ni
creí que fuera el momento, después le diría, no quería tener que iniciar con el
sin que me agrade del todo. Estuvimos cerca de una hora y media, la plática no
solo era a lo que habíamos ido, se iban mucho por la tangente, terminaron de
comer y yo iba por el quinto vaso de coca cola, las cuales habían empezado a
hacer efecto y necesitaba ir al baño, y ninguno de los dos parecía tener apuro
por lo que, sin más remedio, tuve que ir. Al volver a la mesa seguían con
algunos temas en los cuales yo no participaba directamente, solo asentía
distraídamente sin participar de lleno en lo que hablaban, al fin dijo el tal
Alberto Castañeda que debía irse y mi agente también, traté de que él se
quedara conmigo en el restaurant pero no lo conseguí. Salimos los tres al
estacionamiento y mi oportunidad nunca llegó, tendría que hablarle después pero
ya sería hasta el día siguiente.
De vuelta en casa de Néstor estaban ya todos esperándome,
y al entrar le di las llaves a Sergio y empezaron a decidir (o ya tenían rato
pero no podían llegar a un acuerdo) si nos quedaríamos ahí o saldríamos.
—yo no quiero salir, o vamos al cine — dijo Lorena.
—otra vez? — dijeron al mismo tiempo Jorge y Carlos.
—yo también prefiero ir al cine — les dije.
—ok, luego podemos volver aquí — dijo Néstor apoyándonos.
Cinthia se me acercó aprovechando el alboroto de todos.
—entonces… qué tal te fue? — la miré algo confundida,
había olvidado que el celular la interrumpió en la tarde — con Fabiola? — dijo
algo exasperada.
—ahh… bien – dije sonriéndole apenas.
—como bien? Dime qué pasó?
—no pasó nada solo… hablamos.
—solo eso? — de pronto me tensé.
—si… que más querías?
—no lo sé… — se quedó mirándome profundamente — el caso
es que todo bien? Ya no estarás distraída?
—no
— le sonreí — ya no.
—ok – me abrazó y me besó en el cachete — sabes que
siempre serás la misma para mí, verdad? — ahí estaban otra vez esos
comentarios, la miré algo confundida y asentí lentamente. Me ponía cada vez más
nerviosa con sus comentarios con trasfondo pero Sergio me salvó y preguntó a
Cinthia si quería hacer lo que proponíamos, ella asintió observándome y él, sin
más remedio, decidió lo mismo dejando a Carlos y Jorge sin más opción que
doblar las manos.
Al rato recibí un mensaje de Fabiola:
Espero y no hayas tenido problemas en la mañana, estaba trabajando en
la investigación y me di cuenta que te necesito… y la investigación casi la
termino…
—en la mañana? — me preguntó
Cinthia al ver el principio del mensaje sobre mi hombro, quité rápidamente el
celular de su vista pero no supe si había alcanzado a verlo todo — estuviste
hasta en la mañana en su casa?
—pudiera ser que me quedara
dormida.
—te quedaste a dormir en su
casa? — dijo pensativamente para sí misma — que hicieron toda la noche?
—te digo que me quedé
dormida, me dijo que la ayudara en su trabajo pero me dormí y no me quiso
despertar — me miraba de una forma en que sentía que podía verme hasta los
pensamientos.
—ok — sabía que no era un
simple “ok”, me sonrió y le preguntó a Sergio que haríamos como si nada, pero yo
cada vez estaba más segura que ella sabía lo que pasaba entre Fabiola y yo y
eso me aterraba.
—sabes? no tengo ganas de quedarme — le dije a Cinthia en
cuanto Sergio se descuidó — no te enojas si me voy? — me miró con cara de
decepción pero no me reclamó nada.
—ok — dijo suspirando — pero solo esta vez la dejare
ganar — dijo señalándome con el índice y guiñándome el ojo.
—ok — le dije con una leve sonrisa. De nada servía seguir
fingiendo que no sabía de qué hablaba si ella ya lo sabía o lo sospechaba, de
todos modos lo averiguaría después, aunque eso no aminoró mi temor.
Le marqué a Fabiola en cuanto salí para saber si podía
pasar por mí y más tarde yo en llamarla que ella en acceder. Al llegar me salí
sin decirle a nadie más que a Cinthia quien solo me sonrió.
Al subirme al carro de Fabiola me fijé primero si nadie
de la casa nos veía y después dejé que me besara.
—terminaste el trabajo? — le pregunté en cuanto arrancó.
—no… pero me falta muy poco — estiró la mano y prendió el
radio.
—eso dijiste la última vez.
—esta vez es en serió — empezó a sonar the world is not
enough de garbage.
—esa canción me gusta — dije subiendo un poco el volumen
y ella volvió a sonreírme.
Terminamos en un parque cerca de mi casa, nos bajamos y
nos subimos a los columpios.
—creo que Cinthia sabe — dije de pronto y ella me miró
pensativa.
—crees que sabe? — preguntó después de unos segundos.
—sí, no hace más que decirme indirectas… no sé si será
paranoia mía, la verdad.
—probablemente… pero sería tan malo que lo descubriera? —
la volteé a ver sin hacer ningún gesto, pero creo que captó que no me parecía
gracioso — calma, no me veas así — dijo sonriéndome y acercando su columpio al mío
— te lo repito, yo solo hare lo que tú quieras… incluyendo escondernos — le sonreí
pero estaba algo seria.
Fabiola jaló mi columpio hacia ella para tratar de
besarme pero no fue muy habilidosa y perdimos el equilibrio y terminaos cayendo
de espalda en el suelo. Estando ahí, una posición más conveniente para su
objetivo, se puso sobre mí y me besó. Sus manos se pusieron curiosas y, de
empezar en mis hombros, empezaron a recorrerme y bajaban muy lentamente hacia
mis pechos mientras sus labios habían empezado a recorrer mi cuello llegando al
lóbulo de mi oreja provocándome sensaciones que jamás había sentido. Su mano
derecha había comenzado a acariciarme un pecho, pero en ese momento me senté de
golpe un tanto nerviosa interrumpiendo su caricia, solo que al hacerlo hice que
nos golpeáramos con el columpio.
—espera… yo no — empecé a tartamudear y ella, quitándose de
encima mío y sentándose a mi lado, me agarró la cara entre sus manos.
—perdóname… me dejé llevar — estaba sonriéndome y yo empezaba
a darme cuenta que el que cubriera así mi cara realmente me calmaba un poco.
—perdón… es que…
—cálmate, fui yo la que se excedió — estaba entre
asustada y nerviosa, pero parecía que Fabiola estaba muy calmada — sé que esto
es nuevo para ti… pero yo tengo mucha paciencia — su sonrisa podía quitarme lo
asustada, le sonreí y la besé.
—me puse algo nerviosa pero… — su índice no me dejo seguir
hablando y me fue empujando lentamente hacia atrás hasta quedar acostada de
nuevo. Luego Fabiola puso su codo izquierdo en el suelo y recargó su cabeza en
la mano y con la otra mano empezó a jugar con su dedo sobre mi blusa haciendo
figuras sin sentido — has estado… con alguien más?
—si — seguía jugando con su dedo sobre mi blusa — tres.
—nunca saliste con un hombre?
—con algunos… pero en serió solo con uno.
—y que pasó?
—nada… no funcionó.
—así nada más?
—así nada más… me di cuenta que no era lo que quería.
—y quién era ese en serió?
—para que quieres saber? — dijo sonriendo.
—porque si — también sonreía.
—no tiene sentido ni que lo mencione, mejor olvídalo.
—ok, entonces… quienes eran esas tres?
—no creo que las conozcas.
—porque no? son de la escuela? — le pregunté en tono
travieso.
—una — me gustaba verla sonriendo así.
—la última? — asintió — quién es?
—no la conoces.
—como sabes qué no?
—conoces a toda a escuela?
—dime, la conozco verdad?
—creo que si — seguía sonriendo, solo que ahora de modo
diferente, la había descubierto.
—dime quién es? — me recargué sobre los codos para quedar
a su altura.
—no, no me insistas más — acercó su cara a la mía y su
nariz rozó mis labios y dejándome llevar por un impulso la besé, me gustaba
mucho su nariz a pesar de ser un poco grande, para mí era perfecta, afilada.
—anda, dime — ahora era yo quien la ponía sobre su
espalda en el suelo sujetándola de los hombros.
—para que quieras saber? — me dijo riendo.
—necesito satisfacer una necesidad… curiosidad — le dije
sonriendo traviesamente.
—por qué?
—no lo sé, no podré dormir si no me lo dices, dímelo por
fa.
—es que no se si deba decirte — ella seguía sonriendo y
parecía que estaba a punto de ceder, pero no lograba convencerla del todo.
—porque no?
—por qué… no se… déjame pensarlo.
—no, luego me saldrás con que pensaste que siempre no me
dirás — se rió.
—mira, hagamos esto… te diré algunas cosas y lo
descubrirás tu sola.
—y si no lo descubro?
—pues ni modo — me levanté y quedé sobre ella a
horcajadas poniendo cara de reproche y golpeándome de nuevo con el columpio.
—es broma — volvió a reír y me agarró donde me había
pegado— te diré quién es si después de eso no lo descubres.
—es una promesa?— la señalé con el índice.
—si — se levantó sentándose y me agarró el cachete con la
mano — es una promesa — después me besó, yo me recosté sobre ella de nuevo y terminamos
de nuevo besándonos acostadas en el parque, sobre el césped, debajo de los
columpios.
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