jueves, 31 de marzo de 2016

Capitulo V

Fabiola llegó al día siguiente a mi casa cerca del mediodía, mi mamá y mi hermano no estaban así que estaríamos solas.
Resultó que el trabajo en que quería que la ayudara no era demasiado pesado, solo pasar notas.
—en realidad era una excusa para poder verte hoy — me dijo sonriendo.
—pero… no tienes que inventar excusas — dije algo apenada y bajando la mirada.
—también quería… aclarar algo contigo — me dijo en tono más serió — aunque si tengo que entregar esta investigación y ya estoy un poquito atrasada.
—y prefieres aclarar primero o avanzar el trabajo?
—el trabajo, te parece?
—lo que decidas está bien por mí.
—ok, trabajamos, luego platicamos — y nos pusimos a trabajar (ella más que yo).
Era un trabajo de investigación que no entendía muy bien, por lo que ella me ayudaba en lo que hacía (a pesar de que sería al revés). Sentía que era más un retraso que una ayuda, y prácticamente lo que me tenía haciendo era un resumen de unas hojas que traía impresas.
Estuvimos en mi cuarto haciendo la dichosa investigación por un buen rato y nos entretuvimos en eso, tanto que no sentí que pasó del tiempo hasta que llegó Cinthia.
—vaya, de verdad te hicieron interesarte en la química — dijo en cuanto nos vio pero sentí que el tono que había utilizado era igual al del día anterior, yo solo esperaba que Fabiola no se hubiera dado cuenta y mi mirada reclamándole no se hizo esperar.
—solo la estoy ayudando con esta investigación… que por cierto para qué es? — ignoré a Cinthia por unos segundos y solo veía a Fabiola y ella, ante eso, solo se sentó en la cama enseguida de mí y fue cuando de nuevo la volteé a ver.
—un trabajo de investigación para un laboratorio — las dos la miramos interrogantes — es para una beca que están ofreciendo, hicieron una convocatoria para ver a quien se la dan y, pues es una oportunidad muy buena para entrar ahí — Cinthia y yo la vimos por unos segundos algo asombradas y volteé a ver las hojas que tenía en la mano.
—es eso lo que estamos haciendo? — ella asintió — y no temes que lo eche a perder? — ella sonrió.
—no, lo estás haciendo bien.
—bueno — Cinthia se levantó de la cama suspirando — venía para ver si querías ir con Carlos pero como estas ocupada nos hablamos más tarde.
—si — la mirada que Cinthia le dio a Fabiola me dijo que aún se sentía desplazada por ella — te marco más tarde.
—ok, nos vemos… Fabiola.
—adiós — en cuanto Cinthia se fue Fabiola me miró directamente — si quieres podemos dejar hasta aquí para que vayas con ella — la miré pensativa.
—no, te dije que te ayudaría y lo hare… además Cinthia esta de un humor medio raro últimamente.
—sí, lo noté — bajó su vista y siguió tecleando en la laptop. Había notado que Cinthia le estaba haciendo mala cara y terminado con mi esperanza de que solo yo lo notara.
—no le hagas caso.
—la ignoro?
—no, eso no sería buena idea — me miró profundamente y no me quedó más remedio que decirle lo que pasaba — ok, te diré, pero queda entre tú y yo, ok?
—como todo — me hizo una sonrisita algo torcida.
—que simpática — le aventé una almohada y ella solo rió.
—ok, perdona, bueno, dime lo que me ibas a decir.
—veras, Cinthia se siente… relegada? No sé si esa sea la palabra adecuada, bueno, el caso es que siente como que… — Fabiola me miraba directamente y yo solo daba rodeos — desde que apareciste en escena…
—Lulú — volteé a verla — dímelo tal cual, sin rodeos.
—Cinthia esta como… celosa de… ti — Fabiola me miró con expresión confundida — sí, no me mires así, es cierto.
—pero… por qué? — me levanté de la cama suspirando y me arrodillé frente a ella en el suelo.
—según ella, desde que nos conocimos la “reemplacé” contigo — seguía viéndome confundida — se siente relegada por ti, ahora solo estoy contigo, según ella, como ahorita que vino, por eso te hizo mala cara.
—ahh… pero… eso no es cierto, yo no busco desplazarla como tu amiga.
—eso lo sabemos tu y yo… y puede ser que Sergio se lo haya tratado de decir — me dio un golpecito con un lápiz en el brazo y le sonreí, luego, retrocedí para recargarme en la cama — pero así se siente. Anoche traté de decirle que no era el caso, pero al haberte encontrado aquí, creo que no importó nada de lo que le dije ayer — Fabiola sonrió y no le dio mucha más importancia al tema y continuamos con lo que hacíamos, ella más bien — si consigues la beca en este laboratorio que pasara?
—pues con esa beca podré realizar algunos estudios sobre bacteriología y después podrían contratarme.
—en verdad?, entonces sería muy bueno que la consigas… y aun así te fías de lo que pueda estar haciendo? Me da como miedo que por mi culpa no lo consigas.
—ya te dije, no te preocupes, lo que estás haciendo lo estás haciendo muy bien.
—tienes demasiada confianza en mí — dije mirando de nuevo las hojas que tenía.
—y tu muy poca en ti… lo bueno es que eres hermosa — la miré y le sonreí tímidamente pero sin poder sostenerle la mirada y entonces ella dejó la laptop en el suelo y se acercó a mí junto al pie de la cama, arrodillándose frente a mí — y juegas como a nadie he visto jugar — empezó a jugar con mi pelo que sacó detrás de mí oreja.
—no has de haber visto a muchos — Fabiola sonrió y yo la volteé a ver.
—quisiera saber una cosa — la miré intrigada y puso me pelo donde lo había agarrado, pero en eso sonó mi celular y ella solo me miró resignada y me lo pasó.
—no, dime qué quieres saber — dije dejando que se fuera la llamada.
—no, mejor atiende — de nuevo sonaba — no quiero que digan que te mantengo alejada del mundo — dijo en tono sarcástico levantándose, la detuve agarrándola de la mano, ella me vio con una mirada que no supe descifrar, la llamada se perdió de nuevo.
—dime, que pasa? Desde ahorita querías decirme algo — justo cuando abrió la boca para decírmelo el celular sonó una vez más.
—contesta — me quedé mirándola y ella fue y se sentó en donde había dejado la laptop.
—bueno… porque no alcance a contestar… si, que te dijo?... en serió?... si, si me dijo… mmm, no se… si, aquí esta… pues yo te aviso… ok bye — Fabiola no me dijo nada cuando colgué, solo me miraba — era Sergio — las dos nos veíamos en silencio — seguimos? — dije de pronto y ella me sonrió asintiendo.

Estuvimos un buen rato más haciendo su trabajo y de vez en cuando me surgían dudas de lo que tenía que hacer pero ella muy pacientemente me explicaba. Mientras seguía con las hojas que me había dado haciendo algunas anotaciones y en un momento dado sentí que Fabiola se quedó mirándome fijamente.
—no es que puedas cambiar la raqueta de manos con facilidad — dijo aun mirándome fijamente y yo volteé a verla un poco confundía — eres ambidiestra, escribes con las dos manos — le sonreí asintiendo — porque no me lo dijiste antes que te dije lo de la raqueta? Debiste pensar que era una tonta.
—no… casi nadie se da cuenta, además no es algo que ande publicando, “hola soy Luisa y soy ambidiestra”.
—no, creo que no, pero aun así debiste decírmelo, me siento algo tonta.
—no, no te sientas así, Cinthia no se dio cuenta hasta no hace mucho… de hecho eres la primera que se da cuenta tan rápido.
—que más puedes hacer con las dos manos? — se había entusiasmado con eso y se acercó a mí como hacía rato, arrodillándose frente a mí.
—no lo sé — sonreí nerviosa — a veces me pinto con las dos, dependiendo que tan apurada este… me peino, escribo, todo, de hecho, a veces uso la izquierda y a veces la derecha.
—que practico — acomodó mi pelo detrás de mis orejas de nuevo y volvió a su laptop y seguimos en lo que estábamos hasta que después de dos horas la cerró de golpe.
—ya me cansé — me veía de modo extraño — tu no?
—pues… no, la verdad no, tu eres la que hace el trabajo pesado.
—prefieres seguir?
—si tú quieres, no sé exactamente cuándo debas entregarlo.
—aún tengo tiempo y ya casi lo acabamos, quieres salir?
—ok — dije algo titubeante — a dónde quieres ir?
—pues con tus amigos, que te parece?
—quieres ir ahí en serió? — pregunté dudosa.
—sí, pero solo con una condición.
—cuál?
—no me vayas a dejar sola.
—no — me reí.
—pero en serió, no vaya a ser que Cinthia me linche o Sergio quiera volver al ataque — solté una carcajada — no te rías — se puso sobre sus rodillas y se acercó a mí para golpearme con la almohada que le había aventado hacía rato, me hice a un lado y terminé recargada sobre mi codo derecho, lo cual aprovechó muy bien y se puso sobre mí besándome y provocándome de nuevo esa sensación de estar en las nubes, dejándome sin aliento hasta que el celular sonó de nuevo — ese celular tuyo, terminaré aventándolo por un puente — le sonreí y contesté.
—bueno… si… es la segunda vez que me hablas para eso… bueno… yo sé… ok… si en serió, deja de molestar… bye — colgué y Fabiola ya había empezado a guardar todo en su mochila — bueno, parece que si tendremos que ir.
—tendremos?
—si — puse una gran sonrisa en mis labios — tendremos, fuiste requerida — una vez que guardó todo nos fuimos a casa de Carlos.
En su carro, de nuevo en el estéreo se escuchaba muse, pero ahora era uprising.
—que buen gusto tienes.
—lo sé — me pellizcó el cachete suavemente.
—me refería a la música.
—lo sé — sonrió divertida.

Estuve al lado de Fabiola toda la noche justo como me había pedido. Sergio estaba también por ahí, pero ya no estaba en el plan de antes, o al menos se había estado absteniendo. Pero por otro lado, Cinthia no se había acercado a mí en todo el rato que llevábamos ahí, evidentemente estaba sentida conmigo, por lo que decidí dejar a Fabiola con Sergio sola (a pesar de sus insistencias de no hacerlo) y fui a hablar con ella.
—no quiero que te pongas así conmigo — le dije en cuanto estuve a su lado.
—así como? — actuaba como si no pasara nada, al menos lo trataba, no quería que me diera cuenta que seguía celosa, pero alcanzaba a captar cierto recelo en su voz.
—sé que estas enojada conmigo.
—no, no estoy enojada — ni siquiera me miraba.
—mira, ella jamás te va a suplantar, tu eres mi mejor amiga — le dije agarrándola del brazo para que volteara a verme.
—pues pareciera que tienes una nueva mejor amiga — ahí estaba, no había podido controlarse, si tan solo supiera que no tenía esas intenciones y que no debía de preocuparse.
—no, no seas tonta, las cosas no son así.
—es que siento que me hiciste a un lado — su tono de voz había cambiado, ya no estaba a la defensiva conmigo.
—sí, perdón por eso, no lo hice a propósito, pero es que me pasaron demasiadas cosas al mismo tiempo.
—y por qué no me dijiste nada?
—pues… creí que podría resolverlo sola.
—ok — volvía ese recelo a su voz.
—estamos bien? — ella asintió pensativa y después me abrazó fuertemente. Néstor se acercó en eso a nosotras y nos abrazó a las dos.
—ya hicieron las paces?
—ya… cállate — le dijo Cinthia.
—ya puedes dejar de tratar con desdén a Fabiola? — Cinthia me sonrió y asintió — y tú también, ya sé que le haces mala cara.
—la seguirás trayendo? — preguntó Néstor.
—a veces, no soy yo, es Sergio quien la solicita — Cinthia asintió riéndose.
Luego de eso, Cinthia sugirió que fuéramos a rescatar a Fabiola de las garras de Sergio y cuando llegamos le ofreció un vaso de whisky muy amablemente, ella aceptó algo sorprendida y me volteó a ver, le sonreí y el resto de la noche estuve libre de tensión, salvo ocasionalmente cuando Fabiola me tocaba, no importaba que fuera un leve toque o accidental, eso me ponía bastante nerviosa que se dieran cuenta de lo que realmente pasaba entre las dos.
Cerca de la una, cuando ya todos estaban más que alegres, y yo iba en camino hacia allá, Fabiola me alejó un poco de todos.
—estas bien? — me preguntó presionándome el codo suavemente provocándome un hormigueo que fue recorriendo mi brazo hasta llegar al pecho haciendo que mi corazón se acelerara.
—sí, bastante — respondí sonriendo como una tonta.
—estás segura?
—si, por qué? Me dirás lo que me has querido decir toda la tarde y no te animas?
—ok, está bien — sonrió nerviosa.
—entonces? — se quedó dubitativa viéndome.
—pues… — se acercó para susurrarme al odio, lo que provocó que sintiera una revolución en mi estómago — solo quisiera saber cómo estamos? — volteé a verla confundida y casi toco sus labios, volteé a ver hacia los demás un tanto asustada, pero ellos estaban en lo suyo y parecía que no nos tomaban en cuenta — tu y yo.
—pues… bien me miró reprochándomelo — es broma…  no sé… dímelo tú.
—yo sé lo que quiero pero creo que eres tú la que no lo sabe — la miré con expresión seria — yo te dije lo que siento por ti y quise darte tiempo para que lo asimilaras, pero no puedo estar sobre castillos en el aire.
—no, no puedes, pero yo tampoco puedo darte una respuesta en este momento, no una que te satisfaga.
—no quiero que busques complacerme… solo quiero saber en dónde estoy parada.
—no puedo, ya te dije… lo único que puedo decirte es que desde que me besaste la primera vez no dejo de pensar en eso, me moviste la tierra cuando lo hiciste y ahora cuando estoy cerca de ti mi corazón pareciera que quisiera salírseme del pecho, me haces temblar de pies a cabeza y apenas puedo controlarme… y aun así ni siquiera yo sé dónde estoy parada — Fabiola solo se quedó mirándome pero Cinthia se acercó a nosotras en ese momento.
—que hacen acá? vengan con nosotros — tuvimos que dejar inconclusa la discusión, discusión que continuó en el carro de Fabiola, de vuelta a mi casa, justo donde nos habíamos quedado.
—ni tu ni yo podemos estar así — solo la escuchaba — tienes que aclarar tus pensamientos.
—lo sé.
—por qué no tratas de decirme que es lo que pasa, yo puedo ayudarte.
—por qué no sé qué es lo que me pasa — empecé a exaltarme y ella lo notó.

—ahora que pienso en como actué despectiva con ella no sé cómo pudo quedarse conmigo, la traté muy mal.
—la verdad si — dijo Thomas en tono de broma.

—no te preocupes — me dijo en un tono demasiado calmado — no tienes que preocuparte de nada — no sabía a lo que se refería exactamente, pero parecía decidida — ya lo descubrirás — me dejó en mi casa y esta vez no se despidió como acostumbraba, yo solo me bajé del carro y entré a mi casa sin decirle nada, ni siquiera volteé a ver.

Y luego, desde que despertara, estuve dándole vueltas al asunto y seguía sin tener ninguna respuesta que darle. Fabiola no me llamó ni me mandó mensaje ni nada, y yo, al no tener nada que responderle, tampoco lo hice. Creía entender su postura, yo no podía aclarar lo que sentía y ella no podía estar así conmigo, pero cerca de las nueve de la noche, mostró signos de estar viva y me mandó un mensaje al fin:

Estuve pensando las cosas y evidentemente necesitas tiempo y espacio para que te des cuenta de quién eres realmente y que es lo que quieres. Como ya te dije, tú ya sabes lo que siento por ti y pienso que no debí decírtelo, pero ya nada puedo hacer al respecto, solo te pido que, por favor, no me lastimes en el proceso.

No le contesté, y por el contrario seguí en mi estado aletargado en mi cuarto hasta que me quedé dormida.
Cinthia llegó al día siguiente por mí y me sacó de la cama, al parecer el papá de Carlos había desistido del castigo y lo había dejado salir, así que decidieron que fuéramos a comer y después veríamos que haríamos.
Llegamos al decker, y para Cinthia fue bastante obvio que algo me pasaba, empezó a tratar de animarme pero yo no reaccionaba mucho.
—qué pasa? Porque estas tan seria y distante.
—nada, no pasa nada — le dije pero con la mirada que me hizo supe que no me había creído.
—discutiste con Fabiola? — la miré intrigada bueno pues es que no la trajiste hoy y ayer parecía que estaban discutiendo.
—no, no pasa nada con ella.
—mira, si es porque estuve haciéndole la guerra no te preocupes, es que estaba un poco celosa de ella, pero en realidad me cae bien — solo sonreí — además es divertido ver como Sergio se la pasa junto a ella a pesar de que ya le dijo que está saliendo con alguien.
—eso le dijo?
—sí, Sergio me dijo que le preguntó, de hecho, tú estabas con ellos cuando le dijo, no? — asentí dándole la razón.
—ya recordé.
—entonces?
—no te preocupes, estoy bien.
—ok, yo le hablare a Fabiola para decirle que venga — la miré confundida — lo que quiero es que no estés tan seria.
—no, ya te dije, no es nada — y de cualquier forma no podrías hacer nada, pensé — ya se me pasara.
—ok, más vale, si no, Sergio y Néstor te obligaran — me dijo sonriendo y siguió comiendo.
Una vez que terminamos de comer, decidieron que nos quedáramos ahí, como estábamos en la parte del bar a la hora que anocheció el ambiente del lugar cambio totalmente y nosotros seguimos bebiendo, últimamente lo hacíamos demasiado. No sé si los demás trataban de recuperar lo que no habíamos podido tomar mientras entrenábamos, pero casi todos los días terminábamos así. Y lo peor, yo no debía de estar haciendo eso, debía de estar descansando y entrenando.
Al pasar la noche y las copas dejé de lado los pensamientos que me atormentaban, y de hecho comencé a pasármela bien, como había dicho antes, nada que una buena terapia de alcohol no arreglara.
Terminé llegando a mi casa algo tarde y bastante mareada, y Cinthia se quedó conmigo porque estaba peor que yo y no podía manejar.
Y como era de esperarse, al otro día nos despertamos tarde, cerca de las doce y decidimos ir a desayunar algo para la cruz que cargábamos, pero mi mamá nos detuvo en seco bajando las escaleras.
—adónde van? — nos preguntó con tono serió.
—a… dar una vuelta — le dije algo atontada todavía.
—no señoritas, no las dejare, se han portado bastante mal — tocaron la puerta en ese momento y mi mamá fue a abrir, era Sergio.
—que hacen ahí paradas? — dijo Sergio algo confundido al vernos en las escaleras paradas después de saludar de beso a mi mamá.
—no Sergio — le dijo mi mamá antes de que pudiéramos decir algo — estas niñas estarán castigadas, así que mejor regresa por donde viniste.
—porque? si nunca se portan mal.
—anoche llegaron más que servidas de tragos, te parece una conducta apropiada? Además, Luisa tiene que comportarse, no creo que le parezca divertido a tu nuevo agente lo que estás haciendo.
—tiene razón — le dijo Sergio — pero si les levanta el castigo yo cuidare de ellas.
—y quien cuidara de ti Sergio? eres peor que ellas — el tono de mi mamá ya era más de broma que de enojo y supimos que nos habíamos librado de esta.
—entre todos nos cuidamos — mi mamá sonrió resignada.
—váyanse ya, no me digan más mentiras por favor — mi mamá se fue a la cocina y nosotras salimos de mi casa.
Nos fuimos en el carro de Sergio buscando algo para sentirnos mejor, ya que él también estaba igual.
—deberíamos descansar, por lo menos un día — les dije con los ojos entrecerrados, a pesar de traer los lentes obscuros, el sol me tenía casi derrumbada en el asiento 3 todos los días hemos estado tomando, eso ya es exceso.
—sí, puede ser, pero como el entrenador nos tenía prohibido hacerlo ahora tenemos que recuperar el tiempo — justo lo que había pensado.
—y tenemos que acabarnos la reserva de la ciudad en eso? — preguntó Cinthia con algo de sarcasmo.
—ok, hoy no tomaremos — dijo Sergio cediendo al fin al vernos unidas en esto.
—sí, aunque los demás se opongan debemos imponernos nosotros — le dijo Cinthia con tono de convicción que probablemente no sentía — no vaya a ser que le arruinemos la oportunidad a Luisa con su agente — se rió al decirlo.
Después de comer nos sentimos mucho mejor los tres y fuimos a dar la vuelta por la ciudad, ninguno tenía ganas de salir. Dieron las nueve de la noche y fue cuando le dije a Sergio que me llevara a mi casa, estaba cansada y mis ánimos aun no arribaban del todo. Al llegar, Cinthia subió a su carro y se fue, y Sergio hizo lo mismo, entré y me encontré a mi mamá estaba en la cocina.
—vaya, por fin llegaste temprano esta semana — sonreí y le dije que me iría dormir, así sin más. Entré a mi cuarto, me puse la pijama y me metí a la cama. Prendí la tele para verla un rato pero la apagué pronto pero no me quede dormida inmediatamente, di unas cuantas vueltas hasta que el sueño me venció.
Y fue Cinthia quien de nuevo llegó a sacarme de la cama, yo aún no me había despertado, era como si quisiera ganarle el tiempo a Fabiola.
—vamos, has estado este par de días muy desanimada, vamos a comer, Sergio no tarda en llegar por nosotras, mejor metete a bañar.
—pero no tengo ganas de salir.
—solo iremos a comer.
—prométeme que no haremos nada en la noche.
—sí, nada, tampoco tengo ganas de salir, esperemos mejor a mañana.
—ya veremos — me metí a bañar y en eso Sergio llegó.
Comimos en el decker de nuevo, pero esta vez con la sentencia de no alargarnos como siempre.
Casi terminando de comer, Néstor le marcó a Cinthia y Lorena me marcó a mí. Tanto Cinthia como yo les dijimos que ahora fuéramos al cine, Lorena estuvo de acuerdo inmediatamente pero Néstor si puso algo de resistencia pero luego aceptó, ya estando nosotros de acuerdo, con Carlos y Jorge no sería tanto problema.
Nos vimos en el cine y una vez ahí empezamos a ver cuál película veríamos. Sergio, Carlos y Néstor querían ver la de atracción peligrosa, Jorge y Lorena querían ver sepultado y Cinthia y yo queríamos ver sucker punch, solo a nosotras nos gustaban esas películas fantasiosas y las de ciencia ficción. Alex me llevaba a verlas, aunque no le gustaban mucho, pero ahora generalmente iba con Cinthia, aunque de vez en cuando Néstor nos acompañaba.
La de atracción peligrosa estaba agotada, sepultado a nadie más nos llamó mucho la atención, por lo que la descartamos sin ver si quiera el horario, la única disponible fue la sucker punch, así que Cinthia y yo nos salimos con la nuestra y entramos a ver esa, y, al contrario a lo que pensaban todos, la película estuvo bastante divertida. Me había distraído en el cine pero cuando me pareció ver a un amigo de Fabiola de lejos (aunque no estaba segura que fuera él, pues no conocía mucho de su círculo amistoso) lo único que consiguió fue recordarme lo que estaba pasando con ella y durante la cena volví a estar distraída a todo lo que pasaba a mí alrededor.
—es todo, préstame tu celular — miré a Cinthia confundida — necesito hacer una llamada — lo saqué de la bolsa y se lo di. Ella empezó a buscar los contactos y luego se me ocurrió a quien quería marcarle.
—serias capaz de hablarle en serió? — dije nerviosa.
—por lograr que vuelvas  a ser la de antes? Sí.
—ok, voy a dejar el mal humor detrás.
—eso ya me lo dijiste antes.
—pero esta vez es en serió — de pronto, y gracias a Cinthia, veía las cosas más claras y creía saber qué es lo que tenía y quería hacer.
—ok — Cinthia me devolvió el celular un tanto dudosa pero siguió platicando con los demás, una plática a la que me uní, solo que después de un rato le dije a Sergio en el odio que me prestara su carro.
—pero nos dejaras aquí — dijo provocando que Cinthia se diera cuenta de lo que le pedía.
—Néstor o Carlos los pueden llevar.
—préstaselo — le dijo Cinthia sorprendiéndome — tiene que ir a hacer las paces — me guiñó un ojo en complicidad, sabría Cinthia lo que realmente pensaba hacer?
—ok — sacó sus llaves del pantalón no muy convencido y me las dio.
—te marcó más tarde para devolverlo — salí de ahí sin saber exactamente lo que iba a hacer, solo me subí al carro, acomodé el asiento a mi estatura y arranqué y empecé a manejar sin rumbo mientras luchaba por sacar mi celular de la bolsa, hacía unos días, desde la última vez que vi a Fabiola y su mensaje. Mi bolsa me lo estaba poniendo difícil y no podía encontrarlo así que  dejé de buscar mi celular desesperada y me dirigí a su casa sin más.
Me estacioné afuera al llegar pero no sabía qué hacer, no sabía si estaba en su casa o si había salido a algún lado o si estaba dormida, en resumen, no sabía nada, solamente sabía lo que quería… por fin. Me bajé del carro y estando frente a su puerta el valor que había tenido de pronto me había abandonado y pensé mejor las cosas, pues a decir verdad era algo tarde, no todos salían todas las noches como nosotros. Me devolví al carro y empecé a buscar de nuevo mi celular pero no lo encontraba y me senté en el asiento del copiloto resignada y pensando donde lo pude haber dejado y solo miraba el tablero cuando de repente siento que vibra en la bolsa del pantalón, era un mensaje de Cinthia.

No te preocupes si no puedes volver, lo entiendo, solo asegúrate de no seguir haciéndome a un lado, tú serás siempre mi amiga y eso nunca cambiara por nada del mundo, sin importar que pase.

Era como si lo supiera, o al menos lo sospechaba, me asustaba un poco ese hecho y definitivamente tenía que averiguarlo mañana sin falta, pero por lo pronto marqué el número que quería realmente marcar.
—bueno.
—estabas dormida?
—no… estoy terminando la investigación.
—entonces… te marcó después…
—¡NO!, que pasa?
—segura que no te interrumpo?
jamás — mi corazón latía muy rápido.
—necesito… — se me atoraban las palabras en la garganta, como esperaba decir lo que venía a decirle si no podía articular palabra.
—sigues en el cine? — su amigo era más rápido para chismear que yo en decidirme en venir.
—no… estoy afuera de tu casa de hecho — escuché como se levantaba e imaginé que estaría asomándose por la ventana.
—no veo tu carro solo…
—es de Sergio.
—que estás haciendo con el carro de Sergio?
—no traía el mío y se lo pedí prestado pues de pronto sentí la necesidad de decirte algo que no podía esperar más tiempo… — en eso escuché que se abría la puerta de su casa y Fabiola salía en pijamas, había bajado muy rápido.
—que sucede? — bajé mi celular, ella también y caminó hacia el carro acercándoseme. No sabía por dónde empezar.
—es que… resulta… pensé… no se… — los pensamientos se me enredaron de pronto y solo podía balbucear incoherencias y me rascaba la cabeza con la mirada perdida. De pronto me tomó de la mano y me bajó del carro y agarró mi cara entre sus manos.
—relájate… respira y ordena tus pensamientos— creí sentir que sus manos le temblaban, pero no estaba segura.
—ya lo hice por fin, algo coherente — descubrí que es lo que quiero — sus ojos me miraban expectantes — y quiero… estar contigo, no sé si este lista para gritárselo al mundo, pero sí sé que no puedo dejar de pensar en ti — no dijo nada de momento, solo me miraba y yo solo pensaba que era demasiado tarde.
—y solo te tomó tres días averiguarlo — dijo sonriéndome de pronto.
—es mucho tiempo?
—para mí fue una eternidad — se acercó y me besó y yo rodeé su cintura con mis brazos — no estabas tomando?
—no.
—me lo dices en tus cinco sentidos? — asentí y me sonrió con una sonrisa que me iluminó la noche — cuando no me contestaste el mensaje pensé que todo había acabado antes de empezar.
—estaba confundida… — me interrumpió besándome.
—estas asustada? — no necesité contestarle, ella sabía de antemano la respuesta — no tienes que preocuparte, yo te voy a cuidar — no podía hacer que mis manos dejaran de temblar, Fabiola soltó mi cara y las tomó entre las suyas por detrás de su espalda y apoyó su frente en la mía — no tenemos que hacer nada que no quieras, incluso estar siempre… en silencio — separé mi frente de la suya y la miré directo a los ojos — lo único que quiero es estar contigo — soltó mis manos y me agarró la cara de nuevo — no me vayas a traicionar jamás — sonó más como una súplica, casi al borde del llanto.
—jamás lo haría — diciéndole eso la besé, era el primer beso que yo le daba, era el beso más grandioso que jamás había dado y se lo estaba dando a ella. Me asustaba decirlo, sí, pero más me asustaba el hecho de estar descubriendo que yo también me estaba enamorando de Fabiola y no era nada físico… era puro y verdadero amor.
Estuvimos un buen rato afuera de su casa abrazadas y con los labios conectados hasta que un ruido me hizo reaccionar asustándome.
—cálmate, solo es el vecino… quieres entrar?— me llevó de la mano y trató de guiarme dentro de su casa.
—no, probablemente es mejor que me vaya ya — yo seguía volteando asegurándome que no estuviera nadie alrededor.
—no creo que sea lo más prudente, tus manos siguen temblando demasiado y no puedes manejar así.
—no creo que no pueda manejar, solo voy a mi casa — le dije frunciendo el ceño con una sonrisa algo torcida.
—no, confía en mí, no puedes — Fabiola no podía dejar de sonreír y dejé que me llevara dentro de los dos pilares que protegían la puerta y me recargó en la pared — ven, entremos — su sonrisa era enorme, me tenía deslumbrada, como hipnotizada.
—no, es mejor que me vaya, mañana nos vemos mejor.
—qué diferencia hace de ahora a mañana?
-realmente ninguna, pero es que no sé porque me siento algo cansada.
—la película fue demasiado extenuante?—– su tono estaba cargado de sarcasmo.
—que chismoso es tu amigo, más tarde yo en decidirme en venir que él en hablarte — Fabiola se rió.
—si te tardaste una eternidad — me reí de su expresión — no te vayas, además necesito que me ayudes con el trabajo.
—ok—– terminé cediendo — pero solo un ratito — subimos a su cuarto.
Una vez en su cuarto tratamos de continuar con su trabajo, Fabiola incluso se sentó en el escritorio para seguir en la laptop y yo me senté en la cama y seguí haciendo lo que había estado haciendo la última vez pero me era difícil concentrarme y Fabiola se dio cuenta de eso, por lo que se levantó del escritorio, me quitó la carpeta que tenían las hojas de su investigación y los dejó caer al suelo sentándose junto a mí en la cama sobre su pierna dejando su rodilla derecha sobre mi pierna y tomó mi brazo para pasar sus dedos por él.
—así no creo que termines pronto.
—no… mañana me pondré al corriente — no podía dejar de sonreír, tenía que dolerle los cachetes y yo sin poder contenerme puse mi mano libre sobre su cara para ver si tenía algún tipo de calambre o algo, pero ella se me acercó al yo hacerlo y me besó, me recostó en la cama y se colocó sobre mí recargando su barbilla en mi pecho.
—entonces… dónde estamos? — me preguntó de nuevo y yo solté una risita.
—en donde quieras estar — le contesté mientras su mano derecha entrelazaba mi mano y con la otra jugaba con mi pelo sacándolo detrás de mí oreja,  como la última vez.
—donde es eso?
—justo aquí… tu y yo, sin nadie más — volvió sonrió.
—entonces… somos una pareja? — por fin lo había dicho y mi corazón se había sobresaltado al escucharla y temí que su barbilla se diera cuenta de eso.
—sí… somos una pareja — le dije sonriendo y sustituyó su barbilla en mi pecho por su oreja, ahora si era seguro que escucharía el palpitar de mi corazón.
Nos quedamos así, recostadas en su cama un buen rato, ella jugaba con mis manos hasta que me quedé dormida sin darme cuenta.
Me desperté sobresaltada de momento  al desconocer la cama, pero cuando vi a Fabiola recostada junta a mí recordé rápidamente lo de la noche anterior.
—no puede ser que me quedara dormida — dije levantándome intempestivamente — qué hora es?
—van a ser las 6, de verdad que estabas cansada.
—sí, te dije... donde están mis llaves?
—las puse allá — señaló el escritorio, junto a la laptop.
—me va a matar mi mamá, porque me dejaste dormir tanto? — los lentes de contacto me lastimaban y veía todo borroso.
—por que en verdad te veías cansada y estabas durmiendo tan plácidamente que no quise despertarte.
—no tendrás algunas gotas o algo así? — me miró algo confundida — bueno, me pondré un poco de agua — fue rápido y trajo un poco y me ayudó a humedecer los ojos — me voy — me levanté y bajé las escaleras con Fabiola detrás de mí — nos vemos más tarde… si es que no me matan.
—ok, nos vemos — me besó — Sergio no se enoja por su carro?
—no — fruncí el ceño pensativa — no creo… de todos modos si está enojado ya me ayudaras a que se le pase — sonreí traviesamente y ella hizo un gesto que no distinguí bien.
—no puedo, yo ya estoy con alguien — sonrió como niño.
Me subí al carro y me fui directo a mi casa esperando que nadie se hubiera levantado aun. El carro de Cinthia ya no estaba. Entre sigilosamente, parecía que nadie se había despertado aun así que subí rápido a mi cuarto, me desvestí y me puse la pijama, me quité los lentes y me acosté en la cama volviéndome a dormir casi de inmediato.

Volví al mundo cerca de las doce y cuando bajé mi mamá estaba en la cocina y me esperaba.
—de quien es el carro de afuera? — a veces mi mamá era medio metiche.
—de Sergio.
—se le olvidó? —preguntó sarcásticamente.
—no… me lo traje yo.
—tan mal se puso?
—no, de hecho no, pero tuve que irme temprano para… arreglar unas cosas y se lo pedí y ya me dio algo de flojera llevárselo anoche.
—quieres desayunar? — me dijo después de quedar medio conforme con mi explicación.
—un poco de fruta y me esperó a la comida.
—ok — me sirvió un poco de papaya, manzana y pera junto con un vaso de leche y no dijo más, no se había dado cuenta a qué hora había llegado.
Y al rato me marcó Sergio buscando su carro.
por qué no volviste?
—Cinthia te dijo que era muy probable que no lo hiciera.
no, no me lo dijo.
—bueno, lo insinuó, no te enojes y veras que se te recompensará enormemente.
cómo?
—no lo sé la verdad, ya se me ocurrirá algo.
—más te vale, Cinthia maneja fatal y no me quiso dejar manejar a mí, yo no sé cómo puedes tu andar con ella en el volante.
—es cuestión de costumbre.
—a lo mejor… ven por mí y luego vamos a comer no?
—ok, pero antes le pondré el chisme a Cinthia.
—no… no lo hagas.
—lo pensare, voy en un rato — pero lo primero  que hice fue ir por Cinthia, quien se subió hablando con Lorena por celular.
—no… si deberíamos… pues acaba de llegar por mi… si es que creí que era Sergio…  porque se me olvidó que se llevó su carro ayer… bueno pasamos por él y luego vamos por ti. Creo que Lorena  quiere repetir lo de ayer, ya no quiere antrear.
—pienso igual que ella.
—no creo que quieran ir al cine de nuevo.
—ahorita vemos si los convencemos… y espero que sí, mis ojos parecen ya de elefante con tanta desvelada.
—oye por cierto, dime qué pasó? —la miré confundida — con Fabiola, fuiste con ella ayer, no?
—si — le dije apenas y algo nerviosa pero mi celular me salvó y Cinthia hizo una mueca de desenfado, era mi nuevo agente.
que pasa contigo? Has estado entrenando?
—si… no como de costumbre pero si — le mentí mientras arrancaba el carro.
—deberías de hacerlo como siempre, es más, el doble, que por cierto, eso me lleva a lo que te quería decir, necesito que nos veamos, quiero presentarte a alguien para ver si te agrada y que sea tu nuevo entrenador, estas libre ahora?
—si… a qué hora?
pues que te parece en dos horas? — miré el reloj, eran las 2.
—ok.
perfecto, te veo en el decker.
—ok, bye.
—quien era? — me preguntó Cinthia en cuanto colgué.
—el agente.
—quiere que lo veas?— asentí — cuando?
—en dos horas.
—y por qué le dijiste que ahora?
—y querías que le dijera que mejor mañana porque a lo mejor ustedes me llevaban de fiesta?
—probablemente eso no hubiera sido buena idea, deja que te conozca por si solo — en eso llegamos con Sergio y ya no esperaba afuera, se subió al carro a la parte de atrás y después  fuimos a casa de Lorena — entonces tendrás que dejarnos?
—sí, un rato, pero luego los alcanzaré… me prestaras tu carro de nuevo? — miré a Sergio por el retrovisor sonriéndole y él asintió devolviéndome la sonrisa.
Llegamos por Lorena y de ahí nos fuimos al tonic a pesar de ser algo temprano.
—el hecho de que vengamos aquí no quiere decir que sigamos de largo la fiesta — les dijo cuándo estacionábamos.
—si — saltó Lorena desde atrás — por qué mejor no vamos a otro lado? Aquí no está padre el ambiente a esta hora.
—a dónde quieres ir? — le pregunto Sergio cruzándose de brazos.
—burguer King es lo más rápido — le dije antes de que Lorena contestara y sabiendo que no era opción viable.
—ok, de ahí vamos a casa de Néstor… Luisa a burguer King — me dijo dejándome asombrada de que hubiera aceptado, así que no le dije nada por su bromita.
Una vez que estuvimos en casa de Néstor, y se dio la hora en que tenía que verme con el agente, me fui en el carro de Sergio. Resulta que al llegar ellos ya estaban ahí, me presentó con el susodicho, Alberto Castañeda, era como de unos 35 años.
Después de las presentaciones empezó la conversación en torno a mi desempeño y entrenamientos. El agente me dijo que ordenara, pero yo ya había comido y solo pedí una coca cola, que después se convirtió en dos y luego en tres. El tal Alberto Castañeda no me desagradaba del todo, pero había algo que no me terminaba de gustar, solo que en ese momento no dije nada, ni creí que fuera el momento, después le diría, no quería tener que iniciar con el sin que me agrade del todo. Estuvimos cerca de una hora y media, la plática no solo era a lo que habíamos ido, se iban mucho por la tangente, terminaron de comer y yo iba por el quinto vaso de coca cola, las cuales habían empezado a hacer efecto y necesitaba ir al baño, y ninguno de los dos parecía tener apuro por lo que, sin más remedio, tuve que ir. Al volver a la mesa seguían con algunos temas en los cuales yo no participaba directamente, solo asentía distraídamente sin participar de lleno en lo que hablaban, al fin dijo el tal Alberto Castañeda que debía irse y mi agente también, traté de que él se quedara conmigo en el restaurant pero no lo conseguí. Salimos los tres al estacionamiento y mi oportunidad nunca llegó, tendría que hablarle después pero ya sería hasta el día siguiente.

De vuelta en casa de Néstor estaban ya todos esperándome, y al entrar le di las llaves a Sergio y empezaron a decidir (o ya tenían rato pero no podían llegar a un acuerdo) si nos quedaríamos ahí o saldríamos.
—yo no quiero salir, o vamos al cine — dijo Lorena.
—otra vez? — dijeron al mismo tiempo Jorge y Carlos.
—yo también prefiero ir al cine — les dije.
—ok, luego podemos volver aquí — dijo Néstor apoyándonos. Cinthia se me acercó aprovechando el alboroto de todos.
—entonces… qué tal te fue? — la miré algo confundida, había olvidado que el celular la interrumpió en la tarde — con Fabiola? — dijo algo exasperada.
—ahh… bien – dije sonriéndole apenas.
—como bien? Dime qué pasó?
—no pasó nada solo… hablamos.
—solo eso? — de pronto me tensé.
—si… que más querías?
—no lo sé… — se quedó mirándome profundamente — el caso es que todo bien? Ya no estarás distraída?
nole sonreí — ya no.
—ok – me abrazó y me besó en el cachete — sabes que siempre serás la misma para mí, verdad? — ahí estaban otra vez esos comentarios, la miré algo confundida y asentí lentamente. Me ponía cada vez más nerviosa con sus comentarios con trasfondo pero Sergio me salvó y preguntó a Cinthia si quería hacer lo que proponíamos, ella asintió observándome y él, sin más remedio, decidió lo mismo dejando a Carlos y Jorge sin más opción que doblar las manos.
Al rato recibí un mensaje de Fabiola:

Espero y no hayas tenido problemas en la mañana, estaba trabajando en la investigación y me di cuenta que te necesito… y la investigación casi la termino…

—en la mañana? — me preguntó Cinthia al ver el principio del mensaje sobre mi hombro, quité rápidamente el celular de su vista pero no supe si había alcanzado a verlo todo — estuviste hasta en la mañana en su casa?
—pudiera ser que me quedara dormida.
—te quedaste a dormir en su casa? — dijo pensativamente para sí misma — que hicieron toda la noche?
—te digo que me quedé dormida, me dijo que la ayudara en su trabajo pero me dormí y no me quiso despertar — me miraba de una forma en que sentía que podía verme hasta los pensamientos.
—ok — sabía que no era un simple “ok”, me sonrió y le preguntó a Sergio que haríamos como si nada, pero yo cada vez estaba más segura que ella sabía lo que pasaba entre Fabiola y yo y eso me aterraba.
—sabes? no tengo ganas de quedarme — le dije a Cinthia en cuanto Sergio se descuidó — no te enojas si me voy? — me miró con cara de decepción pero no me reclamó nada.
—ok — dijo suspirando — pero solo esta vez la dejare ganar — dijo señalándome con el índice y guiñándome el ojo.
—ok — le dije con una leve sonrisa. De nada servía seguir fingiendo que no sabía de qué hablaba si ella ya lo sabía o lo sospechaba, de todos modos lo averiguaría después, aunque eso no aminoró mi temor.
Le marqué a Fabiola en cuanto salí para saber si podía pasar por mí y más tarde yo en llamarla que ella en acceder. Al llegar me salí sin decirle a nadie más que a Cinthia quien solo me sonrió.
Al subirme al carro de Fabiola me fijé primero si nadie de la casa nos veía y después dejé que me besara.
—terminaste el trabajo? — le pregunté en cuanto arrancó.
—no… pero me falta muy poco — estiró la mano y prendió el radio.
—eso dijiste la última vez.
—esta vez es en serió — empezó a sonar the world is not enough de garbage.
—esa canción me gusta — dije subiendo un poco el volumen y ella volvió a sonreírme.
Terminamos en un parque cerca de mi casa, nos bajamos y nos subimos a los columpios.
—creo que Cinthia sabe — dije de pronto y ella me miró pensativa.
—crees que sabe? — preguntó después de unos segundos.
—sí, no hace más que decirme indirectas… no sé si será paranoia mía, la verdad.
—probablemente… pero sería tan malo que lo descubriera? — la volteé a ver sin hacer ningún gesto, pero creo que captó que no me parecía gracioso — calma, no me veas así — dijo sonriéndome y acercando su columpio al mío — te lo repito, yo solo hare lo que tú quieras… incluyendo escondernos — le sonreí pero estaba algo seria.
Fabiola jaló mi columpio hacia ella para tratar de besarme pero no fue muy habilidosa y perdimos el equilibrio y terminaos cayendo de espalda en el suelo. Estando ahí, una posición más conveniente para su objetivo, se puso sobre mí y me besó. Sus manos se pusieron curiosas y, de empezar en mis hombros, empezaron a recorrerme y bajaban muy lentamente hacia mis pechos mientras sus labios habían empezado a recorrer mi cuello llegando al lóbulo de mi oreja provocándome sensaciones que jamás había sentido. Su mano derecha había comenzado a acariciarme un pecho, pero en ese momento me senté de golpe un tanto nerviosa interrumpiendo su caricia, solo que al hacerlo hice que nos golpeáramos con el columpio.
—espera… yo no — empecé a tartamudear y ella, quitándose de encima mío y sentándose a mi lado, me agarró la cara entre sus manos.
—perdóname… me dejé llevar — estaba sonriéndome y yo empezaba a darme cuenta que el que cubriera así mi cara realmente me calmaba un poco.
—perdón… es que…
—cálmate, fui yo la que se excedió — estaba entre asustada y nerviosa, pero parecía que Fabiola estaba muy calmada — sé que esto es nuevo para ti… pero yo tengo mucha paciencia — su sonrisa podía quitarme lo asustada, le sonreí y la besé.
—me puse algo nerviosa pero… — su índice no me dejo seguir hablando y me fue empujando lentamente hacia atrás hasta quedar acostada de nuevo. Luego Fabiola puso su codo izquierdo en el suelo y recargó su cabeza en la mano y con la otra mano empezó a jugar con su dedo sobre mi blusa haciendo figuras sin sentido — has estado… con alguien más?
—si — seguía jugando con su dedo sobre mi blusa — tres.
—nunca saliste con un hombre?
—con algunos… pero en serió solo con uno.
—y que pasó?
—nada… no funcionó.
—así nada más?
—así nada más… me di cuenta que no era lo que quería.
—y quién era ese en serió?
—para que quieres saber? — dijo sonriendo.
—porque si — también sonreía.
—no tiene sentido ni que lo mencione, mejor olvídalo.
—ok, entonces… quienes eran esas tres?
—no creo que las conozcas.
—porque no? son de la escuela? — le pregunté en tono travieso.
—una — me gustaba verla sonriendo así.
—la última? — asintió — quién es?
—no la conoces.
como sabes qué no?
—conoces a toda a escuela?
—dime, la conozco verdad?
—creo que si — seguía sonriendo, solo que ahora de modo diferente, la había descubierto.
—dime quién es? — me recargué sobre los codos para quedar a su altura.
—no, no me insistas más — acercó su cara a la mía y su nariz rozó mis labios y dejándome llevar por un impulso la besé, me gustaba mucho su nariz a pesar de ser un poco grande, para mí era perfecta, afilada.
—anda, dime — ahora era yo quien la ponía sobre su espalda en el suelo sujetándola de los hombros.
—para que quieras saber? — me dijo riendo.
—necesito satisfacer una necesidad… curiosidad — le dije sonriendo traviesamente.
—por qué?
—no lo sé, no podré dormir si no me lo dices, dímelo por fa.
—es que no se si deba decirte — ella seguía sonriendo y parecía que estaba a punto de ceder, pero no lograba convencerla del todo.
—porque no?
—por qué… no se… déjame pensarlo.
—no, luego me saldrás con que pensaste que siempre no me dirás — se rió.
—mira, hagamos esto… te diré algunas cosas y lo descubrirás tu sola.
—y si no lo descubro?
—pues ni modo — me levanté y quedé sobre ella a horcajadas poniendo cara de reproche y golpeándome de nuevo con el columpio.
—es broma — volvió a reír y me agarró donde me había pegado— te diré quién es si después de eso no lo descubres.
—es una promesa?— la señalé con el índice.

—si — se levantó sentándose y me agarró el cachete con la mano — es una promesa — después me besó, yo me recosté sobre ella de nuevo y terminamos de nuevo besándonos acostadas en el parque, sobre el césped, debajo de los columpios.

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