lunes, 22 de agosto de 2016

EPILOGO

Había estado todo el día en la oficina por razones que ni siquiera tenían que ver con ella pero al fin iba de camino a su casa. Manejaba más despacio de lo que acostumbraba, estaba cansada y lo que quería era llegar ya y dejarse caer en la cama, pero iba posponiendo el momento de su encuentro, a veces la abrumaba con tanto afecto que le daba. Daba vueltas por la ciudad esperando que al llegar Morfeo hubiera llegado antes que ella a su casa.
Luisa pensó que lo había conseguido al entrar y encontrar todo a obscuras. Entró a la cocina y se tomó una pastilla para el dolor de cabeza y de ahí fue hacia el cuarto dispuesta a dormir hasta que el mundo se acabara.
La cama estaba vacía, lo que se le hizo raro. No era que Morfeo hubiera llegado primero, es que el apartamento estaba solo, por eso la obscuridad. Entró al baño a quitarse los lentes, se puso la pijama y fue a perderse en la cama.
—preciosa, ya llegué — le dice su esposo al entrar al cuarto y hace por entrar a la cama — como te fue hoy? — no puede creer que estuvo a punto de lograrlo.
—bien — contesta sonriéndole sosamente — a ti?
—también pero moría por llegar y encontrarte despierta y besarte — se le acerca y, uniendo la acción a la palabra, la besa — casi no te vi en el club.
—estuve todo el día con Paris.
—está tratando de robarme a mi esposita?
—solo me usa para atraer más clientes, pero me resulta muy cansado a veces.
—bueno, descansa — dijo con algo de decepción. Había estado esperando todo el día para verla y estrecharla en sus brazos y solo tuvo que conformarse con besarla — esperemos y mañana te deje descansar.
—tengo que ir de nuevo mañana pero quisiera mejor escaparme.
—entonces te llevaré a la playa.
—no tienes que ir al club?
—me escaparé por ti — Luisa le sonrió pensando rápido en una mentira.
—no te preocupes, le diré a Cinthia que me acompañe ella, creo que está aquí.
—segura? No me importaría hacerlo yo.
—sí, iremos tu y yo, después — volvió a besarla y ella se durmió rápidamente.
El pato se despertó antes que Luisa. Se levantó sigilosamente y salió de la cama dándole un leve beso en la frente. Ella ni cuenta se dio de eso y apenas despertó le mandó un mensaje a Paris diciéndole que estaba indispuesta y no podría ir por un par de días. Su llamada no tardó y le inventó algún malestar. Después de mucho estar peleando por eso, él al final cedió de mala gana.

Cada vez que Luisa le hablaba a Cinthia ella corría a su lado desde donde estuviera, y esta vez no fue la excepción, solo que ahora lo haría desde México, había tocado la mala suerte que no estaba en Vancouver en ese momento.
Siempre había sido muy protectora con ella, pero hacia cinco años que lo era de más.
Luisa se iría adelantando a Victoria. Cuando Cinthia llegó no lo hizo sola, Sergio iba con ella, lo que fue una agradable sorpresa para Luisa, hacía mucho que no lo veía.
A el aún le gustaba mucho Fabiola pero hacia mucho que había perdido esperanzas.

Una vez que estuvieron los tres juntos fueron a cenar y ponerse al corriente de lo que pasaba. Cinthia sabía que Luisa quería escaparse de su realidad, la mayoría de las veces que lo hacia la llamaba para eso (cuando no se iba sola), pero con Sergio ahí no tendría mucha oportunidad de saber que le pasaba.
—el otro día vi que Thomas subió una foto de Dany, está muy grande ya trataba de preguntar cosas sin importancias para que no llegaran a donde no querían.
—sí, es como si creciera casi todos los días.
—lo ves a diario — Luisa negó.
—es el pato quien lo ve más. Thomas lo lleva con regularidad al club, yo casi ya no voy.
—es muy parecido a él, de verdad que es suyo — Luisa medio sonrió.
—no has visto a Fabiola? — preguntó de pronto Sergio. Hacía mucho que no le preguntaba por ella y eso la tomó por sorpresa. Afortunadamente Cinthia estaba ahí y pudo salir en su ayuda.
—no puede ser que aun preguntes por ella — trataba de atraer la atención de Sergio, Luisa había colgado la cara hasta el suelo.
—jamás dejare de hacerlo, fue la única que se me escapó.
—volverás a acosarla entonces?
—dejare que sola venga a buscarme.
—eres un tonto, lo sabias? — parecía que había funcionado. La veía de reojo y estaba cabizbaja con su mirada triste, aun no podía escuchar su nombre sin que le afectara.
—sí, lo sabía, pero eso no te molesto antes.
—no que tú supieras.
—admítelo, sin mi morirías de aburrimiento.
—no lo haría — Sergio le sacó la lengua y la discusión terminó.
—tu esposo nos alcanzara? — no lo escuchó. Cinthia tuvo que darle un leve golpecito en la pierna para que reaccionara.
—qué pasa?
—el pato, vendrá?
—no, tiene compromisos en el club.
—bueno, seremos los tres solamente, mejor así, no es que me caiga mal, pero te robo de mí y eso no se lo perdonare — logró que Luisa sonriera.

Ahora sería tarea de Cinthia que no se deprimiera si no quería que Sergio empezara con sus preguntas de niño de 4 años acerca de por qué Fabiola y ella ya no eran amigas, o lo que Sergio no sabía, novias.