lunes, 9 de mayo de 2016

CAPITULO VII

Thomas estaba escuchando atentamente a lo que Luisa le contaba. Ella aún estaba un poco reacia a decirle toda la historia, pero ya no tenía demasiada opción.
—entonces… Fabiola se fijó primero en ti que tú en ella? — Luisa asintió, el parecía un tanto divertido — y quien era la que estuvo antes de ti? Te dijo? — Luisa no le contestó y solo le sonrió y le dio un trago a su té chai — dime, supiste de quien se trataba?
—no te adelantes, si ya me estás haciendo contarte todo, no puedes esperar?, Pero otro día, ya me tengo que ir.
—no, como que te tienes que ir? termínala.
—pero ya es algo tarde.
—a donde tienes que ir?
—con Fabiola — le sonrió y Thomas solo se quedó mirándola.
—ok — dijo algo resignado — pero terminaras de contarme?
—mañana…
—nos vemos aquí.
—a las 10.
Luisa se levantó mientras Thomas la veía alejarse y subirse a su carro. Se quedó un rato más sentado pensando en lo que Luisa acababa de contarle y, después de un rato, se levantó y se fue a su casa apesadumbrado y con sus esperanzas derrumbadas.

—fuiste a entrenar? — le preguntó Fabiola apenas entró por la puerta. Estaba esperándola sentada en el sillón de la estancia con la laptop en las piernas, Ludovika había corrido a su encuentro en cuanto la vio.
—no — le contestó con una leve sonrisa bajando la mirada — Thomas me llevó a pasear.
—en serió? A qué se debe eso?
—se compadeció de mi — Luisa levantó la mano derecha con la férula.
—ahh, por fin muestra signos de compasión.
—si — Luisa no sabía si decirle a Fabiola que le había contado su historia a Thomas, aunque sí sabía que tarde o temprano terminaría haciéndolo.
—a que se debió su cambio? — Luisa se acercó al sillón, se sentó junto a ella y le dio un beso en la nariz y Fabiola sonrió entrecerrando los ojos.
—terminé por hoy — la sra. Dalia los interrumpió. Ella sabía lo que pasaba entre ellas pero no le importaba, ni a ellas, era de confianza y tenía mucho tiempo trabajando con ellas, aunque eso no evitaba que Luisa se sintiera un tanto cohibida cuando llegaba a sorprenderlas como en esa ocasión — no necesitan nada más?
—no, estamos bien — Luisa había bajado su cara, la sra. Dalia sonrió al verla sonrojarse.
—ok, entonces me voy, nos vemos, hasta luego.
—adiós — dijeron al mismo tiempo y la vieron salir.
—entonces, que quería que le contaras? — preguntó una vez que estuvieron solas.
—quería que le contara… una historia.
—una historia? — ella asintió — que historia?
—de ti y de mi — agarró su mano y se puso a jugar entrelazando los dedos en la suya.
—por eso estabas enojada con él? porque quería que le dijeras?
—aja.
—y como te convenció de decirle? — estaba conteniendo una gran sonrisa.
—igual que tú cuando quieres que te diga algo… insisten de una manera tan especial que terminó diciendo todo — no pudo más.
—le contaste todo? — estaba feliz al saber que Luisa le contaba a Thomas de lo que tenían, aunque no se lo dijo.
—no todo… mucho trabajo?
—un poco, tienes algo en mente?
—no… nada — Luisa soltó su mano y trató de levantarse.
—no — Fabiola la detuvo — dime.
—nada en especial — le contestó sonriendo — solo… ver tele.
—qué quieres ver?
—no sé, que hay?
—solo la prendí porque sabía que ya ibas a llegar, iba a buscar una película pero la verdad es que no la he estado viendo.
—vamos al cuarto? Estoy algo cansada.
—de platicar?
—si — le dijo con una gran sonrisa y Fabiola no pudo resistirse. Dejó la laptop de lado y tomando a Luisa de la cara la besó.
—viste las noticias? — Luisa negó — un artículo tuyo donde me mencionan.
—que decía?
—solo que te habían visto cenando en un restaurant conmigo y mostraron una foto.
—si Thomas lo hubiera visto me habría dicho algo.
—y seguro Román también.
—sigue preguntando, de vez en cuando, cuando es que te presentare con el — ella le sonrió y Fabiola notó un leve sonrojo en su cara.

Fabiola se quedó contemplando a Luisa al despertar mientras esperaba a que ella lo hiciera. Había pasado mucho tiempo desde que Fabiola se enamorara de ella, y desde entonces, ese sentimiento no había cambiado en lo más mínimo.
Después de un rato, Luisa empezó a despertar, y Fabiola pasó su dedo índice desde su frente, pasando por su nariz, hasta llegar a sus labios, y luego los empezó a recorrer.
—hace cuanto que despertaste?
—no mucho — le contestó sonriéndole y aun recorriéndole los labios — iras a entrenar?
—eso se supone — Fabiola bajó su dedo y lo cambio por el pulgar en la barbilla de Luisa.
—por qué?
—porque ayer no terminé de decirle a Thomas todo… y creo que me hará terminar — Fabiola abrió los ojos con fingida exaltación.
no, eso solo yo puedo hacerlo.
—terminar la historia — le dijo riendo — ya sé que solo tú puedes hacerme terminar, además, solo a ti te lo permito — Fabiola la besó y después se levantó y se metió a bañar.
Luisa se quedó en la cama unos minutos más y después decidió alcanzar a Fabiola en la regadera, y al darse cuenta de sus intenciones, abrió el cancel con una gran sonrisa.
—si entras seguro que llegare tarde.
—pues es un riesgo que estoy dispuesta a correr — dijo entrando en la regadera.
—tú no serás la perjudicada — dijo sin más remedio agarrando a Luisa de la cintura y besándola para luego presionar sus pompis. Luisa pasó sus brazos por su cuello acercándole su cuerpo para después bajar sus manos por la espalda, mientras Fabiola pasaba sus manos por su estómago, una mano en dirección a los pechos y la otra hacia la entrepierna. Solo acarició su entrada por fuera, su otra mano había dado cuenta de uno de sus pechos. Lo tocó tiernamente, primero con su índice, y luego aprisionó la punta con dos dedos, y sin poderlo evitar, Luisa se arqueó hacia atrás lo que facilitó que Fabiola cambiara rápidamente su mano hacia la espalda y sus labios en su pecho. Luego, Luisa fue volviendo a su postura original lentamente, y en el transcurso, los labios de Fabiola recorrieron su pecho, luego su cuello, donde dejó leves mordiscos hasta llegar a su labios. Luego, sin previo aviso, la volteó y se arrodilló dejando su cara frente a su trasero. Luisa recargó sus manos en la pared sabiendo lo que venía. Fabiola recorrió sus pompis, primero con su nariz y luego con sus labios dejándole leves besos por donde pasaba, luego pasó a  mordiscos leves. Cuando terminó de disfrutar de su trasero, Luisa se volteó frente a ella, la levantó y con su mano libre agarró uno de sus pechos y, en ese momento, Fabiola pasó de solo acariciar, a entrar lentamente en Luisa. Ella la imitó bajando su mano y ambas la movían al mismo ritmo hasta que terminaron juntas.
Román vio como Fabiola llegaba al laboratorio un poco tarde y fue a su oficina decidido a molestarla.
—una noche agitada?
—no — le contestó sonriente.
—entonces… porque la demora?
—me… quedé dormida.
—eso debe tener un motivo.
—nunca te has quedado dormido sin alguna razón aparente?— seguía muy sonriente y eso le dijo a Román que no le quería decir la verdadera razón de su retraso.
—no me quieres decir… está bien, ya veré el modo de convencerte.

Después de que Fabiola saliera corriendo del apartamento, Luisa se vistió dificultosamente, aun no se acostumbraba a la férula de la muñeca y todo lo hacía con dificultad. Aunque su otra mano era igual de efectiva que la lastimada, con una sola era como si no lo fuera. Cuando por fin terminó de vestirse decidió ir a la cocina para ver que desayunaba, pero Thomas le habló por teléfono en eso.
—ya desayunaste?
—apenas iba a ver qué hacía.
—perfecto, entonces nos vemos para desayunar o prefieres que pase por ti?
—pasa por mí.

Fueron al italian kitchen, ordenaron algo para almorzar, y Thomas no esperó más y le dijo a Luisa que terminara de contarle.
—en que me quede? No me acuerdo — le preguntó suspirando.
—en los columpios… te habías caído de los columpios.
—ah sí.

Cinthia me marcó esa mañana temprano muy temprano para despertarme y avisarme (no decirme) que estaba apartada, solo que yo debía ver al agente alrededor de las 12. No fue inconveniente para ella, después me buscaría, por que, supuestamente, Sergio y Néstor tenían el plan hecho ya y yo, aun medio dormida, le contesté afirmativamente.

Después de decirle que el entrenador no me había gustado del todo, el agente me dijo que buscaría a alguien más. También aprovechó para decirme que ya había arreglado mi entrada al club deportivo para entrenar ahí y empezaría la semana que entra, fue todo, una reunión muy corta, pero me había salido con la mía. Después le marqué a Cinthia y resultó que Néstor y Carlos estaban en su casa así que los alcancé ahí.
—porque nos dejaste ayer? — quiso saber Néstor en cuanto entré — ni siquiera avisaste.
—sí, lo hice — mentí — pero estaban más ocupados viendo no sé qué.
—mmm — me miraba entrecerrando los ojos, no me creía pero Cinthia llegó a mi auxilio.
—es cierto, yo si supe cuando se fue.
—y por qué no dijiste nada?
—ella aviso…
—bueno, ya — la interrumpió — estando de acuerdo ustedes dos no les ganare. Vamos al tonic.
—ok – dijo Cinthia sonriendo triunfante.
Nos fuimos en el carro de Néstor  y allá nos alcanzaron los demás, solo que después de un rato de estar ahí Sergio se me acercó muy sigilosamente, bueno, según él.
—y tu amiga? — lo miré un poco confundida antes de entender a quien se refería.
—me imagino que en su casa — Cinthia volteó a vernos — está terminando un trabajo que hace.
—pero la escuela terminó.
—sí, pero no es de la escuela, es una investigación que hace de… realmente no sé de qué sea, pero es importante.
—ahh… porque no le hablas?
—seguirás insistiendo?
—no… pero…quiero verla.
para qué? — intervino Cinthia.
—para nada… — las dos lo mirábamos en silencio.
—márcale, estará molestando toda la noche si no lo haces — dijo por fin Cinthia.
Y más a fuerza que con ganas, saqué el celular mientras Sergio estaba expectante enseguida de mí.
—a ver si puede venir, te digo que está ocupada.
—tu márcale — empezó a dar tono y Fabiola no contestaba, lo que ponía a Sergio algo impaciente.
hola princesa — contestó por fin.
—estas ocupada? — traté de sonar lo más normal que pude, Sergio estaba casi encima de mí y temí que la hubiera escuchado.
—para ti nunca, que tienes en mente?
—Sergio está aquí está preguntando por ti.
Sergio? — preguntó cambiando su tono de voz y sonando confundida.
—sí, dice que quiere verte — Sergio me dio un golpecito en la frente — y quiere saber si podrías venir.
—pues podría ir si prometes que mañana, todo el día, me ayudaras a terminar mi trabajo.
—aun no la terminas? — Sergio puso cara de decepción.
—me falta poco.
—eso dijiste la última vez… y la última vez.
estoy en las conclusiones — escuché que reía.
—ok, lo hare — le dije sonriendo a pesar de saber que ella no me veía.
—vendrás?
—algo así — Sergio me atacó con preguntas apenas colgué.
—qué pasó?
—está haciendo su trabajo pero vendrá, solo que mañana tendré que ayudarla a terminarlo — Cinthia me sonrió disimuladamente poniéndome un poco nerviosa — lo que hago por ti, ves?
—si — me abrazó y me besó en el cachete muy fuerte — te debo una.
Y entonces, le hice una pequeña jugada y mandé a Sergio por ella, aunque sabía que me haría pagarlo después.
Cuando llegaron noté que al acercarse a la mesa, Cinthia me observaba atenta, así que tuve que disimular un poco y no ser tan efusiva con Fabiola. Ella saludó a Cinthia y a Néstor sonriéndoles, le hice lugar enseguida de mí y se sentó ahí, Sergio lo hizo enseguida de ella.
—la conclusión es mucha?
—no — dijo sonriéndome y viéndome a los ojos — pero tampoco es una hoja.
—ok, mañana terminas y yo te acompaño.
—perfecto — veo de reojo que Cinthia estaba observándonos sin perder detalle, la volteé a ver y ella me sonrió y se volteó hacia Lorena.
—porque fue Sergio y no tú? — me preguntó, al parecer, sin darse cuenta de lo que había pasado con las miradas de Cinthia.
—pensé que sería mejor que fuera él por ti.
—pero eso me dejó con ganas de besarte — me dijo al oído rozándome la oreja con sus labios y causando que mi piel se erizara. Inmediatamente volteé a ver quien la había visto y parecía que, incluso Cinthia y Sergio, estaban distraídos en otra cosa.
—después — le dije tratando de alejarme un poco disimuladamente y, al hacerlo, Fabiola agarró mi mano entre la suya por debajo de la mesa poniéndome mucho más nerviosa, traté soltarme, pero no me dejó. Dejamos nuestras manos debajo de la mesa un rato, pero los nervios me mataban, pues ella lo hacía a propósito, estaba vengándose. Sergio decidió acaparar a Fabiola en ese momento y ella soltó mi mano y decidió prestarle atención a Sergio.

Al salir, fuimos de vuelta a casa de Cinthia, y como siempre, Fabiola me dijo que se quería ir al poco rato.
—no podemos irnos — le contesté — Cinthia me reclamó que lo hice ya varias veces y prometí que esta vez no lo haría.
—pero…
—por favor —hice un puchero — prometo que te compensare después.
—cómo? — de pronto sonrió.
—tendrás que esperar.
—no… dime.
—ok… si me dices quien fue a ultima — sonreí traviesamente.
—qué te parece si me dices y después te digo yo?
—no, no creo que sea justo.
—a mí me parece muy buen trato — dijo sonriente.
—no, no me has dicho de quien se trata, porque yo si tengo que decirte?
—porque… si — me agarró del codo y lo presionó levemente. De momento, olvidé que no estábamos solas.
—no sé porque, siento que no es justo para mí — Fabiola sonrió divertida.
—porque lo dices? si eres tú la que me está sobornando para quedarnos y ni siquiera me dices cual será el premio.
—con algo tengo que igualar la situación contigo.
—no tienes que hacerlo conmigo — me dijo un poco más seria, pero no tuve oportunidad de decirle nada, Sergio se acercó a nosotras interrumpiéndonos y volviéndome a la realidad del entorno.
—que planean? Irse?
—no — dije después de unos segundos que veía a Fabiola profundamente — por qué? — lo volteé a ver.
—porque pareciera… están confabulando aquí y Cinthia pensó en voz alta que eso harían — miré a Fabiola un poco nerviosa y su mirada parecía que me entendía.
—espera… iré con ella — Fabiola me miró de modo suplicante para que no la dejara con Sergio, pero no le hice mucho caso.
Estaba junto con Lorena y Jorge cuando me acerqué por la espalda, Cinthia no se había dado cuenta que estaba detrás suyo mientras le preguntaba a los otros dos lo que pensaban de Fabiola, ellos me habían visto, y por más señas que le hacían, ella no captó lo que le querían decir hasta que Jorge la tomó del brazo y le gritó por su nombre.
—a Sergio no parece molestarle Fabiola — le dije a Cinthia cuando Jorge la hizo voltear a verme.
—tengo que ir al baño — dijo Lorena.
—te acompaño — la siguió Jorge y Cinthia hizo ademan de irse, pero la detuve del brazo.
—creí que habías superado lo de Fabiola.
—si – dijo suspirando al verse descubierta — pero Sergio y tú solo están a su lado revoloteando y eso nos hace sentir muy… incómodos.
—por qué?
—es obvio que tú y ella… se hicieron muy amigas — sentí una patadita en el estómago, cambio lo último que pensaba decir — y está bien por mí, créeme, pero… no me hagas a un lado como lo has estado haciendo — seguí en silencio y bajé la vista, no sabía que decirle — no te pongas así, solo estaba tratando de saber que piensan de ella, pero no para atacarla ni mucho menos, solo trato de que pase, si no por una de nosotros, por lo menos no como una extraña — seguí en silencio, Cinthia prácticamente me había dicho que sabía lo que había entre Fabiola y yo y no sabía que decir — ven, no me digas nada si no quieres, vamos a buscar algo de tomar — me agarró de la mano y me guío junto a Carlos y Néstor y les dijo que nos sirvieran unos vasos y me olvidé de que había dejado a Fabiola con Sergio hasta que Cinthia me lo dijo.
—Fabiola parece que está clamando por auxilio, voy por ella — dijo sonriendo — pero ya sonríe por favor, que pareciera que viste un fantasma.
—haz de cuenta — dije para mí en cuanto Cinthia se alejó.
Volvió sonriéndome con Fabiola de la mano y dándole un vaso, y el resto de la noche no pude evitar sentirme un poco tensa, evitaba la mirada de Cinthia a toda costa y solo me limitaba a asentir en lo que los demás decían soltando de vez en cuando una risita, Fabiola se dio cuenta de eso.
—qué pasa?—– me preguntó en cuanto tuvo oportunidad.
—nada — sonreí fingiendo pero no fui muy buena.
—nada? Pero estas… como ida.
—no — traté de sonreírle de nuevo con más entusiasmo, pero la sonrisa se me borraba rápidamente — no pasa nada — ella se quedó mirándome unos segundos y solté un suspiro resignada — te cuento ahorita.
Cuando decidimos irnos, Sergio dijo que llevaría a Fabiola a su casa, pero estaba algo pasadito de copas y Fabiola sonriéndole le dijo que prefería irse conmigo. Él le insistió un poco más, mientras me dedicaba a verlos, junto a Carlos, quien quería saber si saldríamos al día siguiente, solo dije que no sabía y lo veríamos cuando amaneciera.
Por fin, Sergio desistió de llevarla, se acercó a mí y me dijo que nos fuéramos, Carlos nos besó a las dos en el cachete y salimos de ahí.
—qué pasó? — me dijo apenas cerró la puerta del carro y arranqué, pero me quedé en silencio unos segundos mientras avanzaba con su mirada sobre mi expectante.
—Cinthia lo sospecha… lo sabe — le dije por fin algo seria — no quiero que se esparza — le dije en tono y con expresión de preocupación.
—no te preocupes – su tono era calmado, e incluso, tenía una leve sonrisa en sus labios, pero estoy segura que solo era para calmarme, creía saber que n le parecía mucho lo de esconderlo — el mundo no es suficiente para encontrarnos un lugar si se llega a saber… pero es un buen lugar para empezar — Fabiola había convertido esa medio sonrisa en una completa y yo la observaba pensativamente en un semáforo en rojo.
—the world is not enough? — le dije por fin.
—y si eres lo suficientemente fuerte, juntas podemos destrozar el mundo — me quedé mirándola aun pensativa — si — dijo por fin y seguía sonriéndome — pero aplica perfectamente, no?
—si… — seguía pensativa — creo que sí.
—y el hecho de que la canción te guste la hace perfecta… para nosotras — le sonreí por fin desde que saliéramos de la casa de Cinthia, me acerqué a ella besándola en la nariz, ella me sonrió aún más, sabia como hacerme sentir mejor — no te preocupes, si quieres hablo con ella.
—no— mi temor se notó en mi voz — no sé si sea mejor dejarlo así o preguntarle directamente.
—Lulú, no te voy a decir como debas llevar tu relación con Cinthia, pero si ella ya sospecha algo, y tú no le dices nada, no crees que se sienta ofendida contigo? – me quedé en silencio y negué con la cabeza lentamente dudando — ok, tu sabes cómo lo manejas.
—y si no lo sospecha y se lo digo?
—ella es tu amiga Lulú, no creo que diga nada — me molesté un poco por decirme eso, sabía que tenía razón.
—ok, pero si algo sale mal será tu culpa y tendrás que arreglarlo — le dije señalándola con el índice.
—por supuesto, te dije que te cuidaría y lo hare en contra de todo… y todos.

Estábamos trabajando en la conclusión de Fabiola y mi celular empezó a sonar de pronto, al ver que era Carlos decidí no contestarle, pero insistió varias veces más.
—por qué no le contestas? — quiso saber Fabiola después de varias llamadas.
—porque quiere salir y yo no tengo muchas ganas… a menos que tú quieras ir — la miró seriamente.
—no… tengo que terminar… pero ve tú.
—no… prefiero quedarme contigo — le dije sonriendo y seguimos en lo que estábamos haciendo. Bueno, más bien ella sentada en el escritorio frente a la laptop, yo solo la veía sentada en el piso recargada al pie de la cama jugando con el celular.
Fabiola terminó la conclusión cerca de las 8 de la noche y yo, hacía rato que estaba solo buscando la manera de distraerme en su cuarto y buscando por todos lados algo que me diera alguna pista (o incluso una foto) de quien había sido la novia de Fabiola antes de mí.
—que haces? — me preguntó haciendo que me exaltara un poco al verme sorprendida de rodillas buscando en su closet.
—nada — el tono de mi voz sonó exactamente como el de una niña sorprendida cuando está haciendo alguna travesura y Fabiola rió.
—terminé.
—en serió? — me acerqué a ella de rodillas y le di una mirada a la pantalla de la laptop luego le sonreí — y que sigue ahora?
—lo imprimo y lo mando. Ahora… dime que buscabas… tal vez pueda ayudarte — me volteó a ver y me sonrió y yo hice lo mismo apenada. Me agarró por los cachetes y me acercó a ella para besarme — entonces, que era?
—nada — dije de nuevo, me levanté dándole la espalda para ir a la cama pero me tomó por la cintura y, jalándome hacia atrás, me sentó en sus piernas.
—que, de todo lo que hay aquí, buscabas? — dijo sin dejar de sonreírme y poniendo su mano izquierda entre mis piernas.
—no quiero decirte — su mano derecha se paseaba por mi espalda.
—porque no? — su mano izquierda no se movía, pero la derecha estaba algo inquieta en mi espalda.
—porque te reirías de mí.
—no, prometo que no lo hare.
—no, no estoy tan segura… de hecho ahora que lo pienso si es para reírse.
—dime.
—mmm — estaba reacia a decirle, me daba pena, pero ella presionó no muy fuerte su mano izquierda sobre mi muslo provocándome una sensación de, entre cosquillas y calambritos, haciéndome soltar una carcajada — ok, ok, estaba buscando… — me quedé pensativa y ella presionó otra vez — una foto… o algo.
—una foto de qué? — dijo dejando de presionarme el muslo pero en su lugar su mano me acariciaba en círculos.
—de nada — me levanté, pero Fabiola se levantó de la silla y me abrazó por detrás con algo de impulso, provocando que perdiera el equilibrio y caímos sobre la cama.

—fue cuando tú y ella… estuvieron juntas por primera vez? — la interrumpió Thomas de golpe.
—no — dijo Luisa dándole un golpe en el brazo.
—entonces cuando?
—quieres que te cuente la historia como pasó, o me saltó directo a dónde quieres llegar?
—no, no continua… pero solo quiero tener algo en claro.
—qué cosa?
—estas con ella desde entonces? — Luisa asintió — no has estado con alguien más?
—de vez en cuando salgo con algunos tipos, tú lo sabes, pero eso no es nada… es solo… apariencia.
—a Fabiola no le molesta eso? — Luisa negó con la cabeza mientras terminaba su té chai.
—me traes otro?
—y ella no sale con alguien, así como tú? — le preguntó Thomas cuando volvió con otros vasos nuevos.
—si, a veces con alguien de su trabajo, casi nunca, pero ella no tiene esa necesidad, eso dice.
—y como soporta verte en las revistas, o en la tele, cuando te sorprenden con alguno?
—no lo sé, quizás porque sabe que nunca la engañaría — Thomas se quedó algo serió cuando Luisa le dijo eso.
—bueno — dijo recuperándose — entonces cuando fue que tú y ella lo hicieron?
—que morboso eres — Thomas le sonrió — Fabiola fue muy paciente conmigo — continuo — hacia sus intentos, sí, pero nunca me presionó de mas, siempre fui yo la que decidía que tan lejos llegábamos. Recuerdas esa película que se llamaba besando a Jessica Stein?— Thomas asintió — bueno, fue algo así lo que pasó entre ella y yo.
—llegaron aquí y tú no cedías?
—no seas tonto, fue allá — Thomas se quedó pensativo.
—ok, sigue pues… pero ya viene su primera vez?
—ya pronto — Luisa entornó los ojos tratando de recordar donde se había quedado antes de que Thomas la interrumpiera.
—cayeron sobre la cama — le recordó Thomas.
—ok, sí.

Caímos sobre la cama y ella me tenía bien abrazada a mis espaldas.
—dime, que foto?
—no… no quiero — le dije entre risas y dejó de insistir por unos segundos pero no me soltó, seguía abrazándome acercando su cuerpo al mío, como temiendo que me fuera a ir y solo se quedó seria.
—porque no? — me preguntó en tono pensativo después que se quedó en silencio. Me volteé para quedar frente a frente con ella (con algo de trabajo, pues no me quería soltar).
—porque ahora que lo pienso más detenidamente… me da penita — le dije sonriéndole y empecé a acomodar su pelo detrás de su oreja.
—por qué?
—porque…
—dime — su mano izquierda presionó un poco mi cintura.
—así no me vas a convencer — volvió a sonreír.
—entonces cómo? — empezó a subir su mano por mi espalda por debajo de la blusa.
 no lo sé.
—y si simplemente me dices? — se detuvo justo a un lado de mi pecho derecho y empezó a hacer círculos pequeños.
—estaba buscando una foto de ti y tu novia anterior — le dije tratando de esconder mi cara en su cuello.
—no las ibas a encontrar por donde buscabas —tenia expresión divertida — están debajo de la cama.
—por qué las tienes ahí?
—en donde las pondrías tú?
—no lo sé… ahí me pondrás a mí?
—no… tu tendrás un lugar especial.
—donde?
—lo quieres saber todo? deberías dejar algo de misterio.
—no, es mejor saberlo todo de una vez.
—confía en mi Lulú, es mejor dejar algo al misterio.
—ok — dije después de unos segundos — lo haré.
—no revisaras debajo de mi cama? — negué con la cabeza.
—pero si me dirás quién es?
—a su tiempo princesa.
—no me vayas a decir dentro de varios años, porque si no, ya ni me acordare.
—duraremos varios años? — su sonrisa era tal que me dolieron los cachetes de solo verla y provocándome un acelerón de latidos.
—pensabas solo en unos meses?
—yo por mi estaría contigo durante siglos… siempre y cuando tú quieras estar conmigo — puse cara pensativa y Fabiola bajó su mano, de donde la tenía, hacia mi espalda y me presionó contra ella — eres mala conmigo.
—no Faby, no lo soy… — asintió con cara de tristeza, solté una risita y la besé.

—Fabiola no hacía más que pasar sus manos por tu cuerpo sin llegar a donde quería? — la interrumpió de nuevo y Luisa se le quedó mirando con reproche, luego Thomas le sonrió.
—sí, solo eso, nunca me presionó, ya te dije… el ritmo lo marcaba yo.
—ok, bueno, continua.

Estuvimos en su cuarto hasta muy tarde, y casi todo el tiempo acostadas en la cama, ya sea viendo tele o solo jugando entre las dos,  pero alguna parte del tiempo, Fabiola revisó su investigación.
—no hubieras preferido salir con tus amigos — me dijo mientras tenía la cara frente a la pantalla de la laptop.
—no.
—no hubiera habido problema por mí.
—ok… la próxima vamos.
—no… yo prefiero estar aquí contigo… pero si quieres ir, puedo esperar a que vuelvas.
—no mi amor, aquí estamos las dos mejor — era la primera vez que le decía así, y se me había escapado, y por la cara que puso estaba sorprendida de que lo hubiera hecho, pero no me dijo nada, solo me miraba feliz.

Fabiola entregó su investigación a los pocos días y consiguió un puesto muy bueno en un laboratorio gracias a él, y yo había empezado a practicar en el club, por lo que las dos, durante el día, estábamos ocupadas, aunque ella hasta un poco más tarde que yo. Ocasionalmente salíamos con Sergio, Cinthia y los demás, pero la mayoría de las veces solo estábamos las dos.  Sus amigos estaban fuera de la discusión, si no, tendríamos que explicar lo nuestro, y ella ni siquiera sugería salir con ellos, las cosas se habían inclinado hacia los míos.
Había dejado ido postergando el saber lo que Cinthia sabía con certeza, no había encontrado el momento… o el valor, y Fabiola solo me decía, de vez en cuando y como comentario, que si lo haría alguna vez, más bien era con algo de burla. Cinthia, por otro lado, me presionaba cada vez más y había veces en que tenía que ir con ella a pesar de preferir estar en otro lado.

Luego conocí a Diego en el club, él también era tenista. Diego había empezado a sacarme plática después de la primera semana, e incluso me había invitado a salir, pero yo siempre me había negado, hasta una de las tantas en que me volvió a invitar (ya solo por molestarme), lo pensé bien y acepté, lo cual lo sorprendió un poco. Pensé que serviría muy bien de distracción con Cinthia, aunque debía consultarlo con Fabiola y ver si le parecía, siempre podría cancelar, pero al decirle a Fabiola se quedó algo pensativa.
—eso ayudaría a confundir a Cinthia — me asintió pensativamente — pero… si te molesta y no te parece para nada no lo hago.
—no— dijo después de unos segundos — de hecho, es buena idea.
—segura? No quiero hacerlo si te molesta en lo más mínimo — quería asegurarme que me decía la verdad.
—sí, segura — parecía estar de acuerdo y me quedé observándola tratando de adivinar sus pensamientos — segura — me sonrió — siempre que me prometas que solo será eso… solo apariencia.
—si — le sonreí también — tú eres y serás la única — me dio un beso largo y apasionado haciendo que mis rodillas cedieran, no me caí porque Fabiola me tenía entre sus brazos, presionando mi cuerpo contra el de ella, lo que no ayudaba a recobrar el equilibrio rápidamente.
Y así fue como Diego se convirtió en el primero de muchos con los que salía sin llegar a nada serió. Y con eso, me vi dividiendo mi tiempo como podía, ahora que salía con Diego era un factor más de esa ecuación, y como resultado terminó, que ahora, no solo Cinthia me reclamaba mi falta de atención, sino que también Fabiola me decía algunas indirectas, pero nada en concreto, y entonces, ella empezó a estudiar una maestría, lo cual, por supuesto que complicó más la situación que teníamos.

—cuanto tenían ya? — la interrumpió de nuevo Thomas.
—cerca de seis meses.
—seis meses la tuviste sin nada de nada? — preguntó con tono de burla y Luisa solo se rió — bueno ya, y luego?

El día que todo colapsó era sábado, e iba saliendo de la práctica, Fabiola fue por mí al después de entrenar y  Cinthia me marcó al celular, había fiesta en casa de Néstor y me dijo que no podía faltar de nuevo. Cuando le dije a Fabiola no le agradó mucho la idea y ni siquiera se molestó en disimular.
—si prefieres ir está bien — me dijo en un tono con el cual sabía que no contara con ella. Estaba algo cansada y mortificada por la semana tan pesada que había tenido, y el que ella estuviera dispuesta a buscar pelea se me hizo algo fastidioso.
—ok, no iremos.
—si ya le dijiste que vas a ir, y después le sales con que siempre no, me echará la culpa a mí.
—no, no lo hará.
—las dos sabemos que sí, desde que sales con Diego — el modo en que dijo su nombre fue bastante despectivo — no hace más que decirme que porque no le prestó un rato a su amiga.
—creo que estas exagerando.
—no, no lo hago, así que vamos a que te cambies a tu casa para ir.
—no, es que no quiero ir.
—eso debiste de haberlo pensado antes de decirle que si irías — su tono era bastante arisco.
—bueno, pues cambie de opinión — llegamos a mi casa y se quedó mirándome fulminantemente.
—ve cámbiate.
—no iremos.
—sí, iremos.
—no… — me tomó del brazo con algo de fuerza interrumpiéndome.
—iremos… ahora por favor ve a cambiarte — me quedé mirándola algo molesta, pero hice lo que me dijo, mientras ella, me esperó en el carro. Al volver, seguía con la misma expresión, la tensión de todo lo que nos pasaba estaba saliéndose de control por algo tan mínimo como una fiesta.
—no tenemos por qué ir — le dije en tono serió.
—tenemos que — ni siquiera volteó a verme, solo arrancó el carro y comenzó a manejar.
—por qué? Porque tenemos que ir a pesar de que no queremos?
—ya no se trata de lo que queremos o no, Cinthia solo sabe que o estás conmigo o estas con Diego o en la práctica, no sabe que solo estas en la práctica con Diego — por fin admitía que no le parecía que pasara tiempo con él.
—tú sabes que eso no es cierto — me exalté y levanté la voz — si la mayor parte del tiempo trato de estar contigo.
—tratar no es lo mismo que estar — parecía exaltada también, pero ella no levantaba la voz tanto como yo.
—lo intento, ok? Si pudiera dividirme en cuatro para que todos estuvieran felices lo haría, pero no puedo, tendremos que conformarnos con lo que sí puedo hacer — en eso llegamos a casa de Néstor.
—pues eso no es lo más idóneo — no le dije nada más, la tensión que ya había entre las dos incrementó con el silencio que invadía el carro. Me bajé de pronto y ella me siguió, pero después de unos segundos.
Y como era de esperarse, durante la noche Fabiola y yo estuvimos algo alejadas, aunque eso no era completamente malo para Sergio, que se la pasó con ella la mayor parte del tiempo, y yo, yo estuve con Cinthia, aunque no era mucha la distancia, pero apenas y cruzamos miradas, ya no digamos palabra.
—Luisa, tienes esa cara de querer irte — me dijo Carlos.
—no — dijo Néstor — no te puedes ir.
—sí, hace mucho que no estabas con nosotros — dijo Sergio — desde que apareció tu nuevo pretendiente — Fabiola contrajo los músculos de la cara conteniendo un gesto de enojo, no fue muy evidente, pero lo suficiente como para que yo me diera cuenta.
—no… eso no es cierto — dije tratando de sonar convincente, pero no sabía si lo había logrado.
—claro que si — dijo Jorge — como va eso? — miré de reojo a Fabiola y su enojo iba aumentando.
—no, no pasa nada…
—porque no? – preguntó Sergio, porque de pronto el interés de todos de con quién salgo?
—no, si me la paso bien con él, pero nada más.
pues deberías de darle un oportunidad, no? — Sergio estaba probando mi paciencia.
—tal vez… sí — por fin dejaron de interrogarme y continuamos como estábamos.
Un rato después, Jorge iba hacia la barra, y al volver, tropezó empujándome por detrás y tirándome el vaso encima, pero también hizo que cayera en los brazos de Fabiola, aunque la sorpresa no evitó que llegáramos al suelo. Ella también se había mojado,  pero la peor parte me la había llevado yo. Al ponerme de pie, y tratar de secarme con unas servilletas que me había pasado Lorena, vi como Cinthia me miraba con perspicacia. Estaba bastante fastidiada de toda la situación que con un gesto de desenfado seguí secándome y ella lo notó.
—vamos arriba y te presto algo de mi hermana para que te cambies… tú también Fabiola — nos dijo de pronto Néstor — vamos, vengan — Jorge se disculpaba, más riéndose que nada, y, al pasar junto a él, le di un golpe en el brazo.
—simpático — le dije después del golpe.
Estábamos en el cuarto de la hermana de Néstor, las dos tratábamos de medio limpiarnos mientras él buscaba algo que prestarnos.
—no se enojará tu hermana?
—no, ni modo que las deje así mojadas.
—pero por que le estas esculcando en su closet — se quedó quieto un momento.
—eso a lo mejor si — dijo después de unos segundos — ustedes busquen mejor.
—no… no tiene algo a la mano… una sudadera o algo así —miró alrededor del cuarto.
—si… acá mira — se dirigió al otro extremo del cuarto donde había un silloncito con un montón de rompa encima.
—sí, tomen, aquí hay algo — nos extendió dos sudaderas — iré a ver que más desastres hace Jorge.
Nos dejó solas, con la tensión bastante palpable entre las dos. Me quité la blusa mojada y me puse la sudadera y ella hizo lo mismo mientras rompía el silencio para reclamarme.
—no soy la única que hace una tormenta en un vaso de agua como tú piensas.
—ellos lo hacen solo para molestarme.
—y yo? Porque lo hago yo? — de nuevo estábamos alterándonos.
—no lo sé Fabiola — le dije ya en tono fastidiado — porque lo haces?
—ya casi no pasamos tiempo juntas, y cuando estamos juntas estas distraída, ausente… pareciera que… — a Fabiola le había empezó a afectar mi inconsistencia.
—qué? Pareciera que?
—estoy cansada para seguir con esto — me dijo muy hoscamente y salió del cuarto, la seguí después de unos segundos, aunque no la alcancé y ella llegó primero con los demás. Iba a hacer lo mismo, pero mejor decidí salir de la casa y fumar un cigarro y tratar de calmarme.
Justo antes de acabármelo, Fabiola salió.
—creí que estabas adentro… ocupada — seguía hostil, solo que ahora había agregado el sarcasmo.
—no — le di una jalada al cigarro bastante profunda.
—me voy… tu cumple con tu compromiso aquí — fruncí el ceño molesta y tiré el cigarro.
—que cumpla con mi compromiso? yo te dije que no viniéramos, fuiste tú la que insistió — había levantado la voz.
—y que querías que hiciera? — me gritó — o venias o venias, no?
—no, yo dije que no.
—sabes que hubiéramos terminado aquí de todos modos.
—bueno entonces que propones que haga?
—no sé, es tu vida… tú sabes lo que haces con ella.
—estas reclamándome toda la tarde, y después dices que no es tu problema? que lo resuelva sola? No, si eres tan buena para criticar, deberás de tener las respuestas.
—no Lulú — me tomó por los brazos abajito de los hombros apretándome — no las tengo, y a veces pareciera que esto es solo un juego para ti.
—no, pero trata de ponerte en mi lugar.
—no puedo — me empezó a zarandear levemente — lo único que sé es que encuentras tiempo para salir con él… y a mi simplemente me vas dejando de lado — dejó de zarandearme, pero seguía apretándome fuerte.
—¡ESO NO ES CIERTO! — le grité tratando de soltarme, pero sus manos me tenían muy bien agarrada.
—¡SI!... LO ES, Y NO PUEDO SOPORTARLO, TODO ESTÁ ANTES QUE YO — esta vez me apretaba con todas sus fuerzas, solo que por la adrenalina que sentía por el enojo, no me dolía como debió de haberlo hecho.
—las dos hacemos sacrificios, tendrás que soportarlo.
—¡NO!, no puedo… no sé si podre — se quedó mirándome a los ojos directamente y me fue soltando poco a poco, después Fabiola se dio media vuelta y se fue, dejándome ahí, sin decir más.
No entré a la casa, me quedé parada justo donde había dejado, mirando la nada, y con todo lo que estaba pasándome dando vueltas en mi cabeza hasta que Sergio vino a buscarme.
—y Fabiola?
—se tuvo que ir – le dije bajando la mirada y tratando de esconder la cara.
—por qué?
—no se Sergio, pregúntale tu — le contesté molesta.
—uy que genio, le digo a Jorge que te tire otro vaso encima para ver si te deja como estabas? — dijo en tono de broma, le di un buen golpe en el brazo y entré en la casa. Era la primera vez que Fabiola y yo peleábamos así, habíamos tenido desacuerdos antes, pero solucionados fácilmente, esta vez había sido una pelea en forma y había sido terrible.